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viernes, 20 de abril de 2012

ESTADIO EL LLANO: RECUERDOS, FESTEJOS Y EMOCIONES


























Eran pasadas las 20 hrs. y en la intersección de las calles Fernando Lazcano con Ricardo Morales, en la comuna de San Miguel, lentamente un grupo de Colocolinos de las más diversas edades empezamos a arribar al punto de encuentro: El Estadio El Llano. Y donde la invitación era una sola: Conectarnos con el pasado, con el más profundo y revolucionador de los pasados. Aquel que dice que un 19 de abril, pero del año 1925, en aquel mismo lugar en donde nos congregábamos, un puñado de valerosos compatriotas daban vida y forma a un sueño que hoy cumple 87 años de gloriosa existencia.

Porque así fue. Precisamente hace 87 años, en aquella cancha de fútbol -hoy de pasto y perteneciente al Banco Estado- fue la que albergó a nuestros fundadores, quienes hicieron realidad al Colo-Colo Football Club. El mismo que hoy nos emociona, nos hace pasar rabias, nos revienta de felicidad, pero por sobre todo, nos hace enfrentar a la vida como los verdaderos herederos de Arellano.

¡He ahí la razón del más fiel y eterno compromiso que debemos tener con nuestras raíces!

Cuando el número de asistentes ya era importante, con el paso de los minutos y habiendo hecho ingreso al recinto, en el césped mismo de El Llano, naturalmente la conexión con el recuerdo era inevitable. Pensar que ahí se forjó lo que hoy tanto amo, es una sensación indescriptible y que desearía que todo Colocolino y Colocolina -al menos una vez en la vida- pudiese vivir y sentir.

Reunidos en un círculo grande, todos los asistentes de manera natural estábamos entregados a lo previamente organizado y a lo que ahí fuera fluyendo. Si bien ésta era mi primera experiencia como asistente a la conmemoración, personalmente me daba la sensación que muchos de los cuales ya habían asistido años anteriores, volvían a sentir aquella especial transportación al pasado, tal como ahora yo lo vivía.

Con la lectura de algunos pasajes de la literatura Colocolina que nos relatan la fundación del Cacique, así como las valiosas declaraciones de varios organizadores e hinchas anónimos, el principal llamado era a hacernos parte del club, a tomar las riendas de nuestro Colo Colo, y a no dejarnos vencer. Es cierto que hoy pasamos por un duro momento institucional y deportivo, pero Colo Colo somos todos y esa enorme mochila la debemos cargar con orgullo, con valor, con optimismo y con rebeldía.

Es por ese motivo que también cabe hacernos una profunda autocrítica, tal como lo reflexionó acertadamente un organizador. Porque hace diez años fuimos nosotros los Colocolinos quienes permitimos la quiebra, y en la actualidad somos nosotros los que estabamos impávidos ante la actual situación en la que nos tiene la Concesionaria. Frente a eso es que debemos despertar del letargo y animarnos a sacar a adelante a nuestro querido Colo Colo.

Luego fuí yo el que me sentí -patudamente dirán algunos- con la necesidad de pararme en el medio y hablar a nombre de los millones de Colocolinos y Colocolinas de regiones y de otras latitudes de nuestro planeta, que desde la distancia, pero con el corazón plagado de sentimientos por el Albo, con seguridad estaban más presentes que nunca en aquel lugar. Colo Colo es Chile y como tal, no podían estar al margen los que hacen el aguante desde la lejanía.

Sinceramente, la columna se hace pequeña frente a las tantas cosas lindas y emotivas que pasaron en aquel lugar. Así como aquel niñito que con dificultades caminaba sobre el césped, pero que no dudó en acercarse al animador y en esbozar las primera líneas del Himno de Colo Colo, lo que finalmente motivó a que todos continuáramos la iniciativa y cantáramos con fuerza los siguientes párrafos del himno escrito por -el muchas veces olvidado- don Carlos Ulloa Díaz (q.e.p.d.)

En seguida, como la gran familia que somos, un fuerte abrazo nos fundió a todos. Porque no hay cumpleaños sin abrazos, sin festejos y sin cánticos.

A la salida del recinto, frente a un extenso muro de ladrillos y con velas situadas para la ocasión, la intimidad y calor humano de los presentes nos mantuvo en un mundo aparte: Aquel que nos mantenía conectado con el pasado. Ni la oscuridad de la noche, ni el tránsito de los vehículos, ni las luces de los departamentos del entorno, ni el caminar de los transeuntes alteró nuestro humilde pero más sincero propósito: Conmemorar los 87 años de nuestro amado Colo Colo.

Es por ese motivo que debo agradecer infinitamente a los amigos de Colo Colo de Todos, quienes organizaron esta conmemoración y quienes han trabajado de manera incansable en mantener viva la llama que David Arellano supo encender, y que espero de todo corazón nunca se apague, porque con Colocolinos fielmente comprometidos como ellos y como muchas otras agrupaciones, estoy seguro que más pronto que tarde recuperaremos el club... 

!Gracias amigos y VIVA COLO-COLO!


FOTOGRAFÍAS

Llegada de los asistentes a Estadio El Llano
Reunidos en el césped de El Llano
Cantando el Himno de Colo Colo
!!...Colo Colo de Chileeee!!
La familia Colocolina en plenitud
Cánticos, vengalas y abrazos en el festejo de los 87 años de gloria

martes, 10 de abril de 2012

¡POR COLO COLO DOY LA PELEA!


Lamentablemente debo decir que sin novedades terminó el proceso eleccionario que reunió a los accionistas de la sociedad anónima Blanco y Negro. Como era de esperarse, el selecto grupo de poderosos que ostentan la mayor parte de la propiedad del club, nuevamente han repartido sus cuotas de poder a vista y paciencia de todo un pueblo Colocolino "ilusionado" con algún tipo de mejoras.

¡Pero de cambios ni hablar...!

De antemano se sabía que el futuro de esta elección estaba centrada en lo que un puñado de empresarios decidiera a su entera voluntad. Porque desde que Blanco y Negro posó sus interesadas y concertadas manos sobre el Cacique, el destino del club ha estado y estará sujeto a las decisiones que puedan tomar unos pocos, que solo entienden a Colo Colo como una fuente de ingresos económicos.

Porque si para ti -como para mí- Colo Colo representa amor, pasión, lucha, rebeldía, desenfreno e incondicionalidad; para los empresarios que forman parte de ByN, Colo Colo simplemente es una de las tantas inversiones que tienen en el mercado accionario... ¡Un negocio más!

Y frente a este panorama, con cierta resignación observé durante esta mañana a muchos twitteros Colocolinos que -con una entendible desinformación- se manifestaban en contra de la nula democracia reinante en este tipo de elecciones. Muchos no entendían por qué "unos pocos" (accionistas mayoritarios) lograban elegir a los siete directores, mientras que "muchos" (accionistas minoritarios) no eran capaces de colocar -al menos- a uno de los nuestros en esa mesa de directores. 

Y la razón es muy simple. Desde que Colo Colo pasó a ser administrado y conducido por una concesionaria, las reglas que imperan en este tipo de elecciones no son las de la democracia, que dice que "una persona equivale a un voto", sino que acá se aplican -guste o no- las leyes que rigen a las sociedades anónimas, donde "una acción da derecho a un voto".

Las sociedades anónimas -valga la redundancia- son un tipo de sociedades de capital, donde justamente lo que importa es el capital y no las personas que la componen. En este tipo de personas jurídicas da exactamente igual si eres o no socio de Colo Colo; es absolutamente irrelevante si antes fuiste hincha del equipo de la precordillera y ahora decides colocarte la camiseta con el indio en el pecho; y no tiene ninguna importancia si te mueve la pasión y el amor por el Cacique, o solo el interés por obtener una que otra utilidad en tu patrimonio personal... Lo único absolutamente imprescindible es tener la capacidad de desembolsar un par de millones de dólares, los que finalmente te otorgarán el derecho a sentarte en dicho directorio, a ser parte de las decisiones del futuro del club, y eventualmente a presidir los destinos de nuestro querido y amado Colo Colo.

Es por ese motivo que un empresario del negocio de las cerámicas como Hernán Levy, absolutamente ajeno e ignorante a lo que significa la actividad del fútbol y sin siquiera conocer la historia y lo que representa Colo Colo, llegó a presidir por casi un año los destinos del único club chileno Campeón de Copa Libertadores de América.

¿Se dan cuenta por qué Colo Colo está como está?...

Y lo preocupante es que TODOS estamos siendo testigos de una tremenda crisis que nos tiene impávidos, boquiabiertos e inertes frente al descalabro.

Sí en abril de 1925 un grupo de once jóvenes jugadores del club Magallanes y liderados por David Arellano se rebelaron a las imposiciones de dirigentes y jugadores más antiguos, hasta dar existencia y forma al Colo Colo Football Club, ¿Por qué nosotros no somos capaces de rebelarnos al poder y rescatar de la crisis al mismo Colo Colo de David y Alberto Arellano?

Sé que es complicadísimo y tal vez imposible arrebatarle el trozo de carne que representa Colo Colo para estas hienas, pero ¿y si lo intentamos?, ¿y si nos unimos en una sola gran bandera de lucha, donde el único objetivo sea salvar a Colo Colo?... ¿Qué perdemos con intentarlo?

Con certeza Aníbal Mosa, José Tomás Errázuriz, Pedro Grau, Andrés Vicuña, Hernán Levy, Leonidas Vial y Eduardo Loyola tendrán el poder, los recursos y toda la influencia del mundo para defender lo suyo: La concesión. Pero nosotros tenemos algo que ellos no tienen, la pasión y el amor incondicional para rescatar lo que verdaderamente nos pertenece: el Club Social y Deportivo Colo Colo.

Insisto, sé que la tarea es titánica. Tal como la que tuvo el gran David cuando imaginó un equipo de fútbol profesional, con jugadores fuertes, leales y triunfadores; y que por América y Europa flamearían orgullosos la bandera nacional... ¡Y lo logró!

¿Entonces por qué no ser como ellos?, ¿Por qué no organizarnos y demostrarles a ByN y a todo el país que Colo Colo somos nosotros, y no ellos?... ¿Por qué no aprovechar el 19 de abril, cuando se recuerdan 87 años de la fundación del club, para comenzar con la re-fundación de nuestros pilares fundamentales?

Es imperioso que todos los Colocolinos actuemos motivados como el gran Araucano que va a la lucha tenaz sin descansar...

...Porque con seguridad nuestros fundadores desde lo alto del cielo deben estar alentándonos a luchar.

¡Al menos yo me cansé y quiero dar la pelea!

¡VAMOS COLO COLO!