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domingo, 18 de septiembre de 2011

EN EL 18: LAS PENAS DEL FÚTBOL SE PASAN... TOMANDO


Hace justamente una semana los hinchas coincidíamos en que el Colo Colo de Basay estaba dando muestras de un cambio rotundo frente a los magros resultados de los procesos anteriores. El apretado triunfo frente a Unión Española parecía ser un excelente antecedente de lo que se espera de Colo Colo. Que si bien mostró debilidades y errores a corregir, también evidenció aquello que todo hincha espera de su equipo. Reponerse de la adversidad y revertir el desfavorable marcador.

Sin embargo poco duró la alegría. La realidad nos hacia ubicarnos en el sitial que aun ostentamos: La de un equipo que le falta muchísimo por trabajar. En el duelo ante Unión La Calera en un 17 de septiembre en el Estadio Santa Laura todo fue un triste y deplorable espectáculo. Unos cinco mil hinchas fueron testigos de un Colo Colo deslavado y sin categoría.

Durante la semana se especuló que el Popular saldría con todo frente a los Caleranos, sin embargo nada de eso nos eximió de una estrepitosa derrota. El Chapa Fuenzalida quién ingresó como un puntero por derecha, quedando en la banca el ya recuperado pájaro Gutiérrez. Sumado a una –supuesta- mentirosa línea de cuatro en defensa. Evidenciaban que Colo Colo salía a la cancha con una clara disposición ofensiva.

En los primeros cuarenta y cinco minutos el Cacique mostró gravísimos errores. A ratos pareció ver el equipo de Cagna o del Tolo Gallego en cancha. Justamente cuando uno pide que sean los más experimentados los que pongan su calidad y su categoría en el campo de juego, resulta que son ellos mismos lo que nos llevan a quedar en desventaja. El mundialista Rodrigo Millar, muy alabado durante las últimas semanas, mostró que él no puede encargarse –en exclusividad- de la contención Alba. Es por eso que he venido persistentemente sosteniendo en columnas anteriores que debemos tener un especialista en aquella ubicación.

Por su parte, Andrés Scotti, mundialista y campeón de América con la celeste, resulta que su lentitud no da garantía frente a un equipo que queda al desnudo cuando se va al ataque. El ex capitán fue fácilmente superado ante un equipo Calerano que de manera ordenada y aprovechando las dudas de la defensa del Cacique, supo aprovechar y ponerse rápidamente en ventaja.

Si lo anterior no fuera poco, Sebastián Toro, el que hace unos años pintaba para crack, desde hace un tiempo muestra que tiene demasiado que trabajar. Fundamentalmente en lo mental. Se le ve grueso, lento y sin timing. Por la izquierda casi siempre fue gravemente superado. El Quili Vilches tampoco tuvo un buen partido, constituyendo una defensa desastrosa.

Durante el primer tiempo todo estuvo a favor de los rivales. Las claras oportunidades que tuvimos, las desaprovechamos de manera inexplicable. Fuenzalida, Muñoz y Paredes se lo perdían solos. Y las que tuvieron ellos fueron concretadas. De esa manera nos fuimos con una desventaja de 0 a 2.

La segunda fracción se iniciaba con dos sustituciones. La salida de Scotti por el multicampeón Luís Mena, y Luís Pavez por un muy deslucido Boris Rieloff fueron la apuesta de la banca del Cacique. Pero nada de eso resultó.

Si el primer tiempo había sido malo, el segundo fue peor. Colo Colo no supo ni pudo llegar con la misma intensidad. A los once minutos del complemento se producía el 0 a 3 y con eso ya poco y nada se podía hacer. Como si lo anterior no fuera suficiente, Sebastián Toro se iba a las duchas por doble tarjeta amarilla. Y Mauro Olivi, quien se había constituido como el mejor de la primera etapa, no lograba mantener el rendimiento mostrado. El mejor refuerzo del clausura desapareció de la cancha y terminó por ser expulsado luego de una manotazo al rival.

A esas alturas la atención de la parcialidad alba era ver como por el sector Andes pasaban dos “hinchas” Colocolinos que corrían de galería sur hacia el norte con un lienzo de la barra cementera y la fuerza pública se avocaba a buscar responsables de aquel hecho. Los tontitos de siempre que nada aportan al fútbol.

En conclusión, la jornada de este sábado fue un triste y penoso espectáculo para los Colocolinos que acudimos con la esperanza de ver un renovado Colo Colo. Ivo Basay deberá en esta semana sacar importantes conclusiones. A mi juicio, dos son las que se vienen repitiendo: Primero. Buscar una línea defensiva de mayor anticipación y rapidez en coberturas. Queda claro que no tenemos los jugadores para formar una defensa de tres componentes. Segundo. Es primordial que  la contención esté integrada –al menos- por un especialista en la posición.

El próximo desafío es Cobreloa en Calama. Esperemos que las penas del fútbol  -esta vez- se pasen con fútbol. Por ahora solo queda seguir disfrutando del 18 con una dolorosa derrota que no debió ser.