La de hoy, fue una jornada de esas en la que se tiene una mezcla de magras sensaciones: Pena, decepción, incredibilidad y rabia.
Al medio día, y unas ciento cincuenta personas asistimos a ver el casi segundo tiempo del partido suspendido entre Lota y Colocolo. Con un día soleado en Concepción, los poquitos hinchas que llegamos, nos ilusionábamos con que el equipo mostrara un mejor juego y de una vez por todas apareciera la calidad y la categoría que uno espera que exista en todos aquellos que visten la camiseta blanca.
El encuentro se reinició en el minuto 3 de la segunda fracción, y de entrada el Tolo dispuso el ingreso de Álvaro Ormeño por el joven Manuel Bravo. Con ello, Magaña pasó a ocupar el puesto de lateral izquierdo y Sebastián Toro pasó a ser dupla de centrales junto al Quili Vilches.
A los pocos minutos del juego, el señor Américo Gallego fue expulsado de la banca por el árbitro, debido a ciertos gritos que propinó hacia el campo de juego. A partir de ese momento, el entrenador tuvo que observar el juego desde la boca del túnel, y efectuar las instrucciones desde aquel lugar.
En cuanto a lo mostrado, lastimosamente no hay mucho que indicar. Una mano en plena área que se discutió por la banca y los jugadores Albos, la que a mi juicio si fue, pero el árbitro no lo estimo así, fue la situación más inquietante en área de Lota. Colocolo literalmente no se generó ninguna oportunidad clara de gol. Gallego en el minuto 69 dispuso el ingreso de Rabello por Jorge Aravena, encomendándole la tarea de jugar de enganche.
El equipo nuevamente jugó a los pelotazos y lo que es peor, nuevamente cometió errores absurdos en la salida. Uno de esos balones perdidos por el ataque Colocolino, provocó que Luis Pavez –en campo propio- tuviera que ir fuerte al suelo y cortar un peligroso contragolpe que generaba el cuadro de Lota, lo que llevó al 23 a ser merecedor de tarjeta amarilla.
De esa falta, se generó un tiro libre a favor de Lota Schwager. El jugador lotino desde tres cuartos de cancha, efectuó un fuerte disparo al pórtico Albo y Olivares alcanzó a meter los dedos, extremando sus capacidades. De dicha salvada nace un tiro de esquina, el cual lo envían al segundo palo del arco del Cacique, ni Olivares ni los defensas logran despejar el balón, un lotino toca sutilmente al centro del área y a Gustavo Moreno no le queda más que ponerla al palo izquierdo del pórtico defendido por el araña y se produce el 2 a 1 a favor del equipo de la Primera B (minuto 73). Una nueva desconcentración en defensa, a causa del un balón detenido, nos cuesta la desventaja que a la larga sería definitiva.
La desazón fue enorme en la escasa hinchada Colocolina y en los mismos jugadores. El Tolo Gallego dispuso el ingreso de Matthias Villanueva por Lucas Wilchez, y ordenó que Medel se situara como un puntero izquierdo, y Fuenzalida por su parte, como un puntero por el costado derecho. Pavez quedó como único contención y Rabello enganchado. Sin embargo, el equipo seguía sin generar ideas claras. Pelotazos y más pelotazos a un solitario Gutiérrez, -que esta vez estuvo demasiado impreciso- fue la tónica de un Colocolo deslucido a más no poder.
Cuando ya restaban escasos minutos, este Colocolo “ofensivo” de Gallego, tuvo uno que otro desborde a través de los punteros improvisados y uno que otro disparo sin ninguna dirección al pórtico contrario. Los jugadores del Cacique estuvieron muy erráticos, no así los de Lota, quienes no se pusieron nerviosos y por medio del contragolpe provocaron una tarjeta amarilla a Sebastián Toro, tras una fea falta y una llegada al arco de Olivares, pero que a la larga no tuvo mayor incidencia.
De esa manera sonó el pitazo final. Los hinchas al ingreso del túnel exigimos a Jaime Pizarro y al Señor Gallego que esto tenía que cambiar de una vez por todas. Otra derrota ante un equipo de menor jerarquía, y otro año más en que Colocolo sufre eliminaciones tempraneras en Copa Chile. Los enfurecidos hinchas reclamaron por la calidad en las contrataciones, por la poca entrega y concentración de algunos jugadores, y por el esquema sumamente defensivo del entrenador, que a pesar del marcador adverso y de la necesidad de ganar el partido, el Tolo nunca se atrevió a acompañar al pájaro con otro delantero, pudiendo ser Araos que esperaba en la banca, sino que optó por poblar de volantes en el medio campo, pero ninguno tuvo la habilidad, ni el talento para meter un buen pase o habilitar de certera manera al solitario delantero.
En el camarín, larga fue la espera de la prensa y de uno que otro hincha que andábamos por ese sector. En el abrir y cerrar de puertas, pudimos observar como por largos minutos, todos los jugadores permanecieron sentados de manera silente, me imagino que escuchando las reprimendas del entrenador.
Casi una hora tuvo que pasar, para que Pizarro, Gallego y los jugadores salieran del camarín. El primero en salir fue el Kayser, quien tuvo que dar explicaciones por un nuevo fracaso de parte de Colocolo y los jugadores. También es fracaso del señor Gallego, que a una fecha del terminó de esta tercera fase de la Copa, resulta que está totalmente eliminado y empezó de la peor manera su semestre. El entrenador argentino señaló que este semestre se saldría a ganar todo y que no existirían excusas… Y finalmente, un nuevo gran fracaso para los señores de Blanco y Negro que no han cumplido con nada de lo prometido. El señor Levy señaló que el Colocolo del clausura, se conformaría con refuerzos de calidad, al menos un 9 y un 10 de nivel internacional, y resulta que aparece el jugador Olivi como nuevo refuerzo. Incomprensible.
Basta!! … llegó la hora de ponerse serios y de terminar con este circo. El margen de error se les acabó hace mucho rato a los dirigentes, al cuerpo técnico y a los jugadores… Colocolo no es chacota señores, hoy es la eliminación de Copa Chile… ¿mañana qué?
*Esta es la continuación de la la columna de ayer...




