Como bien saben, el viernes pasado escribí en este mismo espacio la columna titulada “A Hugo Rubio se le olvidó que esto es Colo Colo”. Aquello constituyó mi humilde opinión frente a la repentina noticia de la partida de Diego Rubio a Portugal. Muchísimas personas vía Twitter, a través del foro DaleAlbo y en este mismo blog fueron manifestando sus comentarios frente a lo que hasta ese día seguía siendo un rumor algo oculto entre tanta noticia relacionada con la Copa América y la Selección Chilena.
Varios no entendían la situación. La gran mayoría respaldó en lo medular la idea de mi columna. Una importante cantidad culpó a ByN por la probable venta del delantero. Otros prefirieron esperar que la venta se concretase para recién dar su opinión. Y unos pocos me trataron de envidioso, de hincha de cartón o de no entender nada.

En cuanto a la columna, ésta –seguramente- le fue mencionada al jugador y evidentemente el mismo Diego Rubio en su Twitter personal se manifestó en contra de los rumores que circulaban en la red social. Él indicó: “Gente no sabe lo que dicen, piensen e infórmense de lo que pasa de primero, cualquier decisión la voy a tomar yo y nadie más!! Gracias” Sin embargo, las dudas se me presentaron cuando leo lo que dice el joven atacante, y las comparo con las textuales palabras pronunciada el día previo por el mismísimo Hernán Levy, quien dijo: “Tenemos cláusulas que nos obligan a venderlo. En lo personal me duele mucho, ya que quería que jugara muchos años en Colo Colo. Es una decisión que debe tomar Hugo Rubio”.
Entonces algo no me calzaba. ¿O el joven delantero aparecía justificando su sorpresiva venta a Europa de manera poco prolija, o simplemente ésta era una nueva vendida de pomada de la ya cuestionada concesionaria Blanco y Negro?... Cada cual lo juzga a su manera. Lo que a la columna respecta, sabemos que ByN es responsable absoluto del pésimo momento que está pasando el Albo en las inferiores. Pero en esta pasada, por porcentajes de propiedad, a ColoColo prácticamente le tocaba decir amén a la desición que tomase el joven atacante y su representante (Passball)
El jugador evidentemente esgrimió total independencia a la hora de tomar la importante desición. Y si efectivamente fue así o no, no es un tema que nos compete. Al menos a mí no me interesa tocarlo, porque es lógico que cualquier hijo escucharía a su padre frente a una desición de este calibre. Lo que sí me interesa y me llamó profundamente la atención fue como pasaron los días y todo hacía presagiar que esto era un negocio absolutamente cerrado.
El día domingo no enterábamos que el jugador estaba en Portugal, ayer lunes leíamos que Rubio había realizado los exámenes físicos de rigor, y hoy martes nos informamos que el joven delantero fue presentado como flamante refuerzo del Sporting de Lisboa.
¿Qué les parece?... En lo personal me parece de una maestría enorme de parte de la empresa de representación, que en menos de una semana tuvo al mejor de sus representados en un equipo de primera división de la liga lusitana y 'topón pa´ adentro' con un 70% de lo pagado por el nuevo club.
¿Y nuestro Colo Colo?... bueno, el Albo se queda de brazos cruzados, recibiendo un 30% (descontando una serie de otros ítems) y con un delantero menos para hacer frente al clausura 2011. En la práctica, nuestro querido Colo Colo fue la vil excusa y la perfecta vitrina para que el último de la dinastía Rubio probase mejor suerte en el competitivo fútbol europeo.
El señor Hugo Rubio, como en sus mejores tiempos de jugador hizo una gambeta de lujo. Mientras profesaba amor incondicional por Colo Colo, éste decidía que sus hijos se formaran en la UC. Cuando Diego mostraba un destacadísimo rendimiento en las competiciones juveniles, lo sacó con reconocidos problemas del club de la franja y lo ofreció a los reyes del hacer negocios (ByN), quedando Passball con el porcentaje mayoritario para una futura transacción. Amigos y amigas, esa es la famosa cláusula de la cual habla Levy y la cual permite a Hugo Rubio decidir qué hacer con el futuro de su representado e hijo.
En términos simples, para que se entienda, el “ídolo” Hugo Rubio tuvo la habilidad de colocar a su materia prima en la mejor vitrina de Chile. El joven talento jugó menos de una decena de partidos e hizo un par de goles. Profesó sus anhelos y deseos por conseguir la gloria por esta Institución. Indicó que su sueño era ser titular y ser campeón en Colo Colo. Manifestó que se cumplía un sueño de niño el defender esta camiseta. Sorpresivamente apareció nominado por Borghi a la pre-nómina de la Selección… bla bla bla bla… y en menos de una semana, ¡bye bye nos vemos!
Muchos podrán argumentar que la carrera de futbolista es corta. Que tiene que asegurar su futuro económico. Que la oferta era tentadora. Que nadie vive de la camiseta…. Todo eso se lo acepto y es cierto. Sin embargo, una cosa es debutar, consolidarse, triunfar en el club que juras amor y luego emigrar en la búsqueda del sueño de todo jugador de fútbol (como lo han hecho la gran mayoría de los futbolistas de todo el orbe). Pero otra cosa muy distinta es ver lo que pasó con este muchacho, que a la más mínima posibilidad, se fue por la ventana –literalmente- sin pena ni gloria.

Entonces ¿cuál fue el interés que tuvo Hugo Rubio al llevar a su hijo-representado a Colo Colo? ¿Acaso lo hizo para qué supiera lo que se sentía vestir la más importante camiseta de Chile? ¿O acaso para que pudiera contarle a sus nietos que algún día gritó un gol por el Cacique?... naaaaa!! Queridos amigos, a la luz de los hechos, solo para conseguir vitrina!! Eso es lo que se ha convertido Colo Colo para muchos. Desde los dirigentes, pasando por algunos hinchas y hasta los ídolos. En vitrina, negocio, lucro y utilidades.
Lastimosamente el club de tus amores, el que alientas desde que tienes uso de razón, el club del indio que un día fundó el gran David Arellano y que representa a toda una nación. Ese club al que le juras amor eterno e incondicional. A esa pasión, en la que gastas tiempo, dinero y pensamientos por verla triunfar como antaño, resulta que a esa misma pasión, algunos jugadores, dirigentes e ídolos se la pasan por donde quieren.
Amigos, este sentimiento no se compra ni se vende. Este sentimiento no tiene precio. El que lo siente, lo entiende. El que no, que deje de usar a Colo Colo para sus intereses personales; porque el Cacique es alegría, gratitud, vida y pasión.
Y en lo que respecta al jugador, solo desearle buena suerte. Espero personalmente que le vaya bien, que logre consolidarse como un jugador profesional, algo que muchos esperábamos que lo hiciera junto a nosotros. Ojalá que triunfe y coloque en alto la bandera chilena... pero que a Colo Colo no vuelva más.
Pensándolo bien, hasta el carucha Fernández sintió más su despedida del Eterno Campeón...