Mostrando entradas con la etiqueta quiebra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quiebra. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de marzo de 2012

EL AMOR DE CHAMAGOL POR COLO COLO

ENTREVISTA EXCLUSIVA Y EN PROFUNDIDAD CON SEBASTIÁN GONZÁLEZ


Corría el minuto 78 de un encuentro de Copa Libertadores de América. Y Colo Colo defendía con astucia la ventaja que hasta ese momento obtenía en calidad de visitante. El rival se venía con todo, pero el Cacique hacía un partidazo... cuando en una rápida salida es el colombiano Macnelly Torres quien habilita desde mitad de cancha a un recién ingresado delantero Albo. Con la 13 en la espalda y aprovechando un excelente pase entre líneas, se desmarca y le saca ventaja a Edmilson. El atacante encara al pórtico rival y con un derechazo bate la portería de Bruno...

¡¡Golazo de Colo Colo!! ...un tremendo golazo que estoy seguro que todos los hinchas del Cacique gritamos como desaforados. Un grito de gol que no solo se sintió en el estadio Palestra Itália de Palmeiras, sino que en toda América. Porque era nuestro Chamagol, nuestro querido Sebastián González, quien se reecontraba con el gol, vistiendo la camiseta del Más Grande.

Chama, ¿Qué sentiste esa noche de marzo del 2009 cuándo Barticciotto te envía a la cancha en reemplazo de Lucas Barrios y en tu primer contacto con el balón, anotas ese golazo? 

- Sinceramente sentí mucha emoción porque era mi primera Copa Libertadores con el equipo de mis amores. Además era un sueño que quería cumplir, ya que en la etapa anterior solo me había tocado jugar Copa Mercosur con Colo Colo, donde también me tocó anotar... pero la Libertadores es otra cosa. 

¿Y en ese minuto pensaste en la relevancia que tenía para los hinchas ese hermoso gol?

- Jamás se me pasó por la mente que iba a entrar e inmediatamente anotar un gol tan importante y sobre todo histórico. Cuando terminó el partido y me llamaron desde Chile para decirme la importancia que tenía el gol, por los años que llevaba Colo Colo sin ganar en Brasil, sumado a que el último jugador Colocolino que había anotado en el último partido ganado allá había sido mi tío Chamaco, la emoción fue doble y es algo que jamás voy a olvidar, porque fue la última alegría que le pude dar a mi tío Chamaco antes de su muerte. 

Sin embargo, a pesar de este importantísimo triunfo en Brasil y de un sufrido empate en Quito, Colo Colo terminó quedando eliminado inexplicablemente en fase de grupos ante el mismo Palmeiras en casa. A tu juicio ¿Qué le pasó a ese equipo que venía de ser Campeón en el semestre anterior, con buenos jugadores y con un entrenador absolutamente identificado con el club? 

- Como sabes, en ese partido con Palmeiras en el Monumental, el Barti ya no estaba en la banca. Y la verdad es que el equipo, aunque venía con esas problemáticas internas y externas que todos conocían, se la jugó hasta el último. Nosotros, incluso con el empate pasábamos de fase... Creo que merecíamos clasificar, pero debimos haberlo definido antes, ya que a los brasileños no los puedes dejar vivir...
Aun recuerdo esa jugada del brasileño. Yo venía de atrás corriendo cuando saca un disparo que nos dejó mudos a todos... La metió al ángulo. Ante eso mucho no puedes hacer. Mala suerte no más. 

Eso fue en el plano internacional, pero la realidad en el Apertura 2009 fue aun más grave. El rendimiento del equipo y de muchos de los jugadores simplemente dieron para pensar muchas cosas. Se habló del peor rendimiento de Colo Colo en dos décadas, de jugadores que no daban el cien por ciento en la cancha e inclusive la prensa y los rivales nos dieron como descendidos... ¿Por qué crees que ese Colo Colo fue un desastre futbolísticamente hablando? 

- Fue un año muy duro para la institución. Pero por lo que me tocó vivir durante el primer semestre de ese año (2009), donde me tocó estar en el plantel y vivirlo en carne propia, pienso que algunos problemas ya venían del año anterior, los cuales no se pudieron solucionar. Por ende, todo se terminó reflejando en la cancha y en el rendimiento de los jugadores.
No creo en la teoría de que los jugadores no daban el cien por ciento. Sinceramente no se me pasa por la mente algo así y menos vistiendo la camiseta de Colo Colo... Simplemente a veces las presiones y las exigencias de vestir la camiseta del equipo más grande de Chile no son fáciles para ciertos jugadores. Algunos no están a la altura de los momentos y de las circunstancias, por consiguiente no rinden individualmente ni rinde todo el equipo. 

Ya que hablas de ciertos problemas en la interna. Por aquellos días la prensa informaba que el ambiente en el camarín Albo estaba totalmente quebrado. Corría el rumor de que habían jugadores que se abanderizaban con el entrenador. Por ejemplo se decía que tú y Luis Mena apoyaban irrestríctamente a Barticciotto. Sin embargo, también se decía que había un grupo importante de referentes (de aquellos años) que simplemente se revelaban a las órdenes del técnico. Tu que fuiste parte del plantel ¿Consideras que eso fue real? 

- Sí, es real que el ambiente en el camarín no era de los mejores, y por ende salían muchas cosas en la prensa. De las cosas que se decían no todas eran verdaderas, ya que también se inventaron otras que lamentablemente no se aclararon y quedaron en el aire, lo que ocasionaba inseguridad y desconfianza en el plantel y en el cuerpo técnico...
Los jugadores tratábamos de arreglar los problemas internamente, pero siempre habían cosas que se sabían y eso quebraba aun más la relación. Al final terminó todo con la salida de Barti. 

¿Y para ti qué representaba -en ese momento- la figura de Marcelo Barticciotto? 

- Barti es un histórico del club, para mi es un ídolo. Yo compartí con él muchos años en Colo Colo. Viví con él alegrías como un título y tristezas como la quiebra... Yo se lo que él ama a Colo Colo y se de sus principios... Lo que puedo decir es que tanto Lucho Mena como yo respetábamos siempre esos principios... No se trataba de estar de un lado o de otro. Yo respeté siempre las decisiones del grupo, así como también las decisiones del técnico. Del resto, es decir de cada uno de mis compañeros no me puedo hacer cargo, porque cada uno piensa y actúa diferente. 

Seba, hablando las cosas como son, ya que los hinchas necesitamos y queremos conocer de lo que pasa o ha pasado en la institución que tanto amamos. ¿Hubo jugadores que le "hicieron la cama" a Barticciotto? ¿Quiénes?... y si hubo... ¿Te atreves a nombrarlos?... O lo niegas de plano. 

- Sería irresponsable de mi parte decir que un jugador le "hizo la cama" a un entrenador. Llevo 15 años dedicándome profesionalmente al fútbol y jamas lo ví... Sí creo que, como en toda profesión y en todo grupo existen diferencias o simplemente no compartes principios, y eso termina influyendo en la relación y en el rendimiento. De eso no tengo duda...
Pero al final, los que deciden sacar o no a un director técnico son los dirigentes. Quizás ahí sí te puedo decir que la prensa, los jugadores y la hinchada pueden influir en una decisión. Y más aun si los dirigentes no tienen idea ni saben lo que es la historia de un club o la importancia e influencia de un ídolo. 

En el mismo Apertura 2009, cuando Colo Colo debió enfrentar a las azulas se produjo otro hecho que quedó en el recuerdo de los Colocolinos. El Cacique venció 3 a 1 a la contra y en el gol de Luis Pedro Figueroa, tu no dudaste en ir a festejarlo con Figueroa y con toda la gente del sector norte. En ese minuto todos vimos como Arturo Sanhueza te recriminó por tu festejo y ante eso respondiste con una actitud de clara molestía con el volante. ¿Por qué no "debías" festejar con la gente?

- El no festejar con la GB era una decisión que había tomado el grupo por los acontecimientos que habían sucedido préviamente. Me refiero a cuando los hinchas entraron al entrenamiento para agredir a algunos jugadores, así como los problemas y constantes insultos que recibieron algunos miembros del plantel. 

¿Y por qué no respetaste el "acuerdo" grupal?

- La verdad es que cuando me tocó entrar al partido y luego Figueroa marcó el tercer gol, a mí se me olvidó todo (ríe)... Era un clásico, lo estábamos ganando y yo sabía que ése partido podía ser mí último clásico. Así que lo quise gritar con la gente como si el gol lo hubiese marcado yo... Miraba la galera y el hincha Colocolino estaba extasiado, y la verdad es que en ese momento me sentí un hincha más.

 ¿Qué le respondiste a Sanhueza en plena celebración del gol? 

- Cuando Arturo me recrimina, yo le dije que me dejara tranquilo y que me dejara disfrutar ese momento. Y se lo dije con respeto. Nada más, la verdad es que no fue para tanto... 

¿Tenías problemas con Sanhueza? 

- Sinceramente  nunca tuve un problema con él... Él conmigo la verdad no lo se. 

Pasando a otro asunto. Muchos hinchas que vimos tus primeros pasos en Colo Colo, deseábamos que algún día volvieras al club. Debieron pasar siete años para que aquello ocurriera. ¿Cómo se gestó tu retorno al Cacique?

- Yo regresé a Colo Colo exclusívamente por decisión de Barti. No me llamó ningún dirigente ni nadie más para que regresara al club. Por aquellos días estaba pasando un momento muy difícil en mi carrera. Estaba peleando mi pase con la gente de Tigres de México y llevaba sin entrenar aproximadamente dos meses. Venía con una carga psicológica muy alta.
En ese momento lo único que me podía hacer feliz era regresar a mi país y eso significaba regresar a mi casa, al Monumental, a Colo Colo... Llamé personalmente a Barti y le conté todo. 

¿Y qué te dijo Barticciotto? 

- Barti me dijo... "agarra tus cosas y vente a tú casa. Jugamos Libertadores y necesito gente identificada". Lo que más me emocionó fue cuando me dijo... "la gente va a estar feliz de que regreses"
... No lo dudé ni un segundo y me vine. 

Sin embargo, luego reconociste que hubo dirigentes que pusieron trabas a tu venida a Colo Colo. ¿Por qué crees tu que no querían que volvieras a vestir la camiseta del club? 

- Bueno, cuando llegué a Chile estuve dos semanas esperando en mi casa el llamado de los dirigentes de ese entonces, llamada que nunca llegaba. Al final no aguanté más y los llamé yo.
Mi contratación fue un simple compromiso para ellos, nada más que eso. Me contrataron porque yo estaba en Chile, la gente se había enterado de la posible contratación y porque Barti me había pedido expresamente. 

¿Qué fue lo que te molestó en ese momento?

- El trato que tuvieron los dirigentes conmigo me dolió mucho. Esperaba algo más de respeto, porque al final hoy comen y se hacen millonarios -en parte- por aquellos que luchamos en la quiebra.
Pero eso no fue todo. Antes de firmar me dijieron... "Tú estadía acá será solo por seis meses. Si no aceptas te puedes ir así como viniste". Acepté con humillación y tristeza, pero mi amor por Colo Colo y las ganas que tenía de regresar fueron más fuertes. 

Con la salida prematura de Barticciotto de la banca, con todos los problemas que se comentaban y sin conseguir el Apertura 2009, el ambiente en la interna del club seguro que no era de los mejores. En lo particular ¿Cómo fue tu salida del Cacique? 

- Ahí mandaron a Tocalli a decirme que no estaba en sus planes y que me tenía que ir.
Por eso me molesté tanto cuando terminó el torneo. Y me dolió aun más cuando se lo dijieron a la prensa. Eso estaba demás, si desde un principio condicionaron mí regreso y mí continuidad. 

¿Y por dónde pasó tu partida? ¿Por el técnico entrante o por la decisión de los dirigentes?

- Como te dije antes, los que finalmente sacan o no a un entrenador son los dirigentes. Lo mismo pasa con los jugadores, aunque en este útimo caso también influye la decision del técnico. 
En mi caso fue Tocalli el que me dijo que no seguía, pero él fue utilizado, ya que los dirigentes no se atrevieron a decirmelo en la cara. Nunca me lo dijieron ni siquiera para la rescisión del contrato. Definitivamente todo fue muy raro.
Yo con una pretemporada y estando en un lugar en que me den confianza, la rompo como hoy lo hago en The Strongest. 

Cambiando de tema. Tu tienes la particularidad de ser una persona absolutamente identificada con el Cacique. Naciste en una familia donde tu tío Francisco "Chamaco" Valdés simplemente fue y seguirá siendo ídolo máximo de Colo Colo. Tal vez por eso que a los 12 años ingresaste a las inferiores del club e hiciste todas tus cadetes, hasta debutar por el Popular. Fuiste un hincha que alentó al equipo en la barra. Y como jugador, te encargaste que todo México supiera que Colo Colo es y será el más grande de Chile...
Chama, en vista de todo aquello ¿Qué es para ti Colo Colo? 

- Colo Colo para mí es una pasión inexplicable. Como tu bien dices, el amor por el club viene desde que tengo uso de razón. Tuve el placer de vivir con mi tío Chamaco, quien fue la persona que me inculcó el amor por Colo Colo...
Después mis amigos, el barrio y la Juan Antonio Ríos, comuna cien por ciento colocolina me hizo continuar el amor y el sentimiento...
Llegué al Monumental a los 12 años y viví de todo en ese lugar... Fuí goleador de juveniles y gané títulos, pero lo que mejor refleja el sentimiento que tengo por Colo Colo desde chico, es que siempre en cadetes, todos los años me ganaba un premio que se llamaba ESPÍRITU COLOCOLINO (él mismo lo coloca con mayúscula). Ese premio se lo daban a quien más sentía la camiseta y representaba los valores del club... Así fue siempre. 

¿Algún otro inolvidable momento junto a Colo Colo?

- Sumado a todo lo anterior, te puedo decir que lo más lindo que me ha pasado es que tuve la fortuna de viajar por todos lados siguiendo a Colo Colo, con mis amigos y con la vieja escuela de la GB. Sufrir como hincha bajo la lluvia, el frío, el calor o quedar afónico de tanto gritar...
Y sin duda que otro recuerdo inolvidable fue después cumplir el sueño de muchos, el jugar y ser goleador del equipo al cual seguiste toda tu vida. Eso hasta el día de hoy se lo agradezco a Dios... Dime ¿cuántos pueden decir que pudieron hacer eso? POCOS... por esa razón sé exactamente lo que siente el hincha, por esa razón me mataba en los partidos contra las madres, por esa razón no entiendo ni entenderé a los que no mojan la camiseta del Popular y por esa razon moriré siendo del Eterno Campeón. 

¿Y qué recuerdos tienes de todos aquellos años en que el Monumental fue prácticamente tu segundo hogar? 

- Claro que fue mi segundo hogar. A los 12 años llegué por primera vez al Monumental, cuando aun era un potrero, con canchas de tierra. Nada parecido a lo que es hoy en día.
Pasaba más tiempo allí que en mi casa. De mi casa al colegio y del colegio al Monumental. Almorzaba en el estadio y llegaba prácticamente a las 20 o 21 hrs. a mi casa en Independencia. Era duro pero había un sueño que seguir. 

Y continúa... 

- Con Colo Colo viajé a los 15 años a Europa y a México. Jugábamos muchos torneos internacionales que nos daba mucha experiencia. Por esos años se vivía cadetes como una familia, los dirigentes comprometidos al cien por ciento con nosotros, y nos daban un trato profesional. Ese tipo de cosas nos ayudó a llegar lejos, por ende, cuando tocaba el momento de debutar en el primer equipo no te sentías extraño, no te pesaba la camiseta.
Terminé mi cuarto medio en la escuela de Colo Colo -que funcionaba por esos días- junto a Mena, Quinteros, Córdova, Contreras, Arrué, Núñez, Maldonado, entre otros. Logré el mejor promedio e hice mi primera comunión en el sector Océano del estadio Monumental. Allí nos confesaron... Insólito pero cierto.
Jugué en la filial de Tercera división que tenía Colo Colo. Eso me ayudó para debutar y aprovechar la oportunidad.
Luego como profesional me tocó dar la vuelta olímpica el 98, el Tricampeonato. Un sueño cumplido... Luego vivir la quiebra y jugar por el amor a la camiseta. Ser la imagen del club por esos años. Y lograr con mi venta a México, que se pudiera pagar a los acreedores, que por esos años amenazaban con hacer desaparecer a Colo Colo. 

No cabe dudas que a lo largo de toda tu vida has estado vinculado al Cacique. Pero como recién lo indicabas, profesionalmente debutaste por Colo Colo en 1998. Sin embargo fue el 99 donde empezaste a alternar y vestir con regularidad la camiseta del Albo. De todos esos años ¿Recuerdas algún compañero con el cual te sentías particularmente cómodo a la hora de jugar?

- Me tocó jugar con muchos compañeros en delantera. Héctor Tapia, Fernando Vergara, Marcelo Barticciotto, el uruguayo Hernán Rodrigo López, Cristián Montecinos, Nicolás Tagliani, etc. En esos años Colo Colo jugaba con dos delanteros, porque siempre se buscaba que las duplas se complementaran.
Yo me complementé muy bien con dos: Con Carlos Reyes y con el Nacho Quinteros. Con Reyes porque no era egoísta, siempre me buscaba y si él no podía hacer el gol, me la daba para que yo marcara. Y con el Nacho porque nos conocíamos desde los 12 años. Yo sin mirar -y viceversa- sabíamos donde estábamos ubicados. Podíamos hacer paredes y jugadas que alegraban a la gente. 

¡Qué gran dupla hiciste con el Nacho Quinteros! 

- Sí, en esos momentos de la quiebra la verdad no importaba quien marcara, en ese torneo yo salí goleador con 18 goles y él anoto 15... No creo que exista una dupla que haya marcado tantos goles en torneos cortos, en un mismo equipo y más aun nacidos en casa...
Después solo han habido goleadores individuales. Como Suazo, Lucas y Paredes, pero en duplas es difícil. 

¿Y recuerdas alguna jugada en particular? 

- La jugada que recuerdo sin duda alguna es la del centro sin zapato de Barti, en el partido versus Deportes Concepción en Collao... Afortunadamente pude definir de palomita. Un golazo, y digo afortunadamente porque si no hubiera marcado ese gol, esa jugada histórica no existiría... 

El hincha que te conoce desde hace años, sabe que tu camiseta es y será con el 32 en la espalda ¿Por qué ese número? 

- Simple. Cuando me suben al primer equipo, delante mío habían varios. El plantel lo conformábamos 32 jugadores... Así que imagínate quién fue el último (ríe). Cuando supe eso dije... "no me importa, voy a trabajar para ser el 9 de Colo Colo".
Pero ya jugando con la 32 no me la saqué más. Me representó mucho con los hinchas.
Desde que me fui no la usaron más hasta ahora que -creo- se la pasaron a Renny Vega. Ojalá no le pese (ríe)... los útileros sabían que no se la podían dar a nadie. Eso les hice prometer. 

Lamentablemente el 2009 no la pudiste usar. ¿Qué pasó? 

- Cuando regresé el 2009 la pedí, pero me dijeron que no podían inscribirme con ese número porque no llegaban a 32 jugadores. Entonces pedí la 23 que se semejaba en algo... 

Y a propósito de camisetas. Vistiendo la del más grande ¿Cuál es la anotación que jamás olvidarás? 

- Son varios. El gol casi de mitad de cancha contra San Felipe, todos los goles a las madres, los 4 goles en un partido contra el chago Morning, el gol con el centro sin zapato de Barti y el gol a Palmeiras en Brasil. 

Y de los muchos goles que le hiciste a la contra (incluyendo partidos oficiales y amistosos) ¿Recuerdas alguno en especial? 

- Los recuerdo todos. Cada uno de los que les marqué. Pero sin duda que el más importante para mi fue el que le hice a Vargas por la Copa Mercosur - hoy llamada Sudamericana- porque fue mi primer gol en un torneo internacional por Colo Colo y marcarlo ante el archirival fue maravilloso. 

A fines de 1999, en otro recordado encuentro con las madres, la contra se titulaba Campeón del Torneo Nacional y el último partido debía enfrentar a un Colo Colo herido. Las azulas creyeron que ese partido era el encuentro perfecto para festejar en nuestra cara. Sin embargo el Albo se impuso 3 a 0 en el Nacional y se encargó de amargarles la fiesta. En aquella ocasión le recordaste a todo el mundo que "Campeón hay uno solo" ¿Qué recuerdas de aquel clásico? 

- Ese día, antes de empezar el partido se quisieron burlar de nosotros y dieron la vuelta olímpica mientras salíamos a la cancha. Al verlos, nos regresamos al cámarín y nos juramentamos ganarles como sea... Sin duda que ese fue otro momento que marcó mi relación con el hincha.

¿Y cómo se te ocurrió lo de la polera?

- Mi corazón me decía que tenía que hacer algo. Sentía que algo estaban planeando del otro lado para burlarse de nosotros y eso no lo podía aceptar. 
Recuerdo que un día antes del partido el Huinca de la GB me regaló esa polera en el entrenamiento. Yo no dudé en ponérmela y dada la ocasión, mostrarla, con la finalidad de demostrarles que para todos "Campeón hay uno solo".
Lindo recuerdo ese. Y la camiseta aun la conservo... debería estar en el museo (ríe). 

Pero no todo fue alegrías, goles y celebraciones en tu primera etapa en Colo Colo. También te tocó vivir una época sumamente complicada: La quiebra. Fuiste parte del plantel que vio como el club caía en la crisis institucional más grave de la historia. ¿Creiste que la institución terminaría siendo declarada en quiebra (2003)? 

- Jamás imaginé que le pasaría algo así al club más popular y ganador de Chile. Nadie tenía idea lo que significaba que el club estuviera en quiebra, que finalmente podía desaparecer... 

Sin embargo, en la más complicada de las adversidades emergió un plantel plagado de jóvenes canteranos deseosos de defender al Albo. ¿Cuál era la sensación que existía al interior del camarín? 

- Fueron momentos muy duros en los cuales todos tuvimos que jugar nada más que por amor a la camiseta, insertos en una incertidumbre diaria. 
Lo que logramos ese año será inolvidable. Estadios llenos, la gente humilde aportando su dinero, la "Colotón", las campañas publicitarias gratis, etc... Fuimos a ganar a Calama con puros jugadores de la cantera y después de veintitantos años... Después se salió Campeón en el Clausura. 

¿Qué sientes ahora que lo recuerdas? 

- Qué te puedo decir. Por eso el hincha de verdad, el que sufrió la quiebra y el que sabe de la historia de Colo Colo nos quiere y nos respeta. 
No así los dirigentes identificados con otro equipo que ni conocen a los jugadores. O los pseudo-hinchas que solo van a delinquir al estadio y a lucrar a costa del club. A esos hay que contarles ésto para que sepan lo que realmente significa amar a nuestro Colo Colo, y para que sepan lo que hicimos por el club. Porque el club hoy es una sociedad anónima millonaria manejada por empresarios, pero que en el fondo le debería pertenecer al pueblo. 

Por aquellos años de adversidad, todo el pueblo Colocolino te aclamaba. Por lo mismo fuiste protagonista de una campaña publicitaria de una famosa marca de bebida cola en la que salías vistiendo la camiseta de Colo Colo. El cariño que te demostraba la gente era impresionante. Tu entrega en la cancha, tus declaraciones, tus goles y tus festejos eran una gran alegría para nosotros los Colocolinos. ¿Sentiste o pensaste en algún momento quedarte por siempre en el club? 

- Siempre le decía a mi familia, a mi tío Chamaco y a mis amigos que iba a jugar toda mi vida por Colo Colo. Me había costado tanto lograr jugar por el primer equipo que no me imaginaba vistiendo otra camiseta en Chile... Hasta el día de hoy eso sigue siendo un orgullo para mi, solo haber vestido en Chile la camiseta de Colo Colo... 

Sin embargo, cuando el Síndico Juan Carlos Saffie conformaba el plantel para el Apertura 2002, muchos jugadores no dudaron en emigrar del club. La baja sustancial en los sueldos y las condiciones que imponía la sindicatura espantó a varios. En tu caso, tuviste la opción de exigir la libertad de acción con Colo Colo y expresamente dijiste que no lo ibas a hacer. Agregaste que estarías con el club hasta el final. ¿Por qué hiciste ese gesto con el club?

- Porque jamás se pasó por la mente dejar al club. Yo venía jugando, marcando goles, era mi momento, era la imagen del club y el referente de la hinchada a pesar de mi corta edad... En esos momentos no había otro goleador nacido de la cantera y eso la gente lo respetaba. Me había pavimentado un camino entre grandes jugadores e ídolos. Era difícil jugar en Colo Colo por esa razón.
Pero por sobretodo lo hice por el amor que le tenía al club. Era imposible arrancarme del barco... Mi familia y mis amigos jamás me lo hubiesen perdonado. 

Incluso recibiste ofertas para emigrar del Cacique... ¿no? 

- Claro, tuve varias ofertas y muchos llamados de representantes diciéndome que optara por la libertad de acción. Que me quedara con mi pase y con eso ser transado como jugador libre y ganar mucho dinero. Pero a todos les dije que no, que yo quería quedarme en Colo Colo y que no me importaba ganar lo que en esos momentos se podía ganar en Chile. Lo que quería era quedarme y seguir cumpliendo el sueño de toda mi vida...
...Al final te das cuenta que cuando uno hace las cosas con el corazón, sin egocentrismos ni lucros personales, Dios te premia. Por eso creo que en ese torneo fui goleador del campeonato. Logramos regresarle la identidad al club y fuimos o aportamos con un granito de arena a la salvación de Colo Colo... y eso no tiene precio. El cariño que me tiene el hincha Albo no lo puedo explicar. Eso habla por sí solo. 

Y en resumidas cuenta, optaste por quedarte ese semestre, participaste del Apertura 2002 y con 18 goles fuiste goleador de aquel equipo plagado de juventud e identidad Alba. El equipo tuvo a poco de coronarse Campeón del torneo, sin embargo desde México llegó una nueva oferta y tu destino en ese minuto era el Atlante (tu otro amor en el fútbol). ¿Por qué ahí sí decidiste emigrar? 

- Con Colo Colo en quiebra no tuve otra alternativa que irme. Yo era el único jugador que podían vender en ese momento y con eso ayudar a saldar una deuda importante, que permitiera "salvar" al club.
En una reunión con el síndico, antes de decidir partir le comenté que no me quería ir, que me hiciera un contrato por 5 años o más, pero me dijo que no podía y que si no aceptaba la oferta no tenían de donde conseguir dinero fresco, y por consiguiente no podrían seguir pagando los sueldos a mis compañeros. Lo que finalmente iba a generar más problemas.
Incluso tuve que dejar mi porcentaje de la transferencia en el club para que pagaran sueldos y otras cosas.
Por eso cuando al siguiente semestre el equipo fue Campeón, también me sentí parte de ese título, a pesar de no haber jugado ningún partido. Apenas terminó esa final y el equipo fue campeón, yo lo estaba escuchando por radio en México. Lloré, pero me emocioné aun más cuando en un contacto telefónico, Barti y otros compañeros me llamaron para dedicarme el título y para decirme que también era mío. Ya con eso estaba más que pagado y me demostraba que al final había sido una muy buena decisión. 

Han pasado los años y en la actualidad estás en The Strongest de Bolivia. Te acabas de coronar Campeón en el 2011 y ahora tienes participación en Copa Libertadores. Desde la distancia ¿Cómo ves a Colo Colo en el plano futbolístico? 

- Creo que Colo Colo tiene un gran plantel pero algo le falta. La gente no se identifica y no sale contenta del Monumental. También creo que el técnico aun no encuentra la fisonomía del equipo.
Espero como hincha que no tarde tanto en encontrarlo, ya que durante este semestre no se juega más que el campeonato local y el torneo hay que ganarlo como sea, por que el hincha no aceptaría un tricampeonato del archirrival. 

¿Crees que de la mano de Ivo Basay el equipo este semestre revertirá las malas campañas anteriores y conseguirá el anhelado título número 30? 

- Ojalá. Eso esperamos todos. Se nos ha negado la 30, pero sería lindo ver levantando la copa a jugadores como Pablo Contreras, Gonzalo Fierro, Álvaro Ormeño, Luis Mena e incluso a Ivo que es un ídolo del club. Toda gente nacida en Pedrero, ya que es eso lo que le hace falta al club, identidad. 

En lo que respecta a Colo Colo ¿Tienes algún sueño que no has logrado cumplir? 

- Quizás el ser campeón con Colo Colo, jugando todos los partidos y marcando el gol del título. El 98 cuando fuimos campeones yo era más inmaduro. Jugué muy poco y por más que lo festejé, no le tomé el peso suficiente. Hoy que fui campeón con The Strongest acá en Bolivia, me di cuenta de eso. 

¿Y crees que lo podrás cumplir? 

- Lo podría cumplir regresando, pero eso no depende de mi. Depende de los dirigentes que son los que contratan, de Jaime Pizarro quien es el que maneja las contrataciones y depende del técnico que esté. Hoy me siento muy bien anotando goles acá en Bolivia, jugando en la altura que no es nada fácil. Además jugando y anotando goles en Copa Libertadores. 

Justamente es por eso que muchísimos Colocolinos deseábamos y creíamos que con tu llegada a Colo Colo en el 2009, tu permanencia en Pedrero sería hasta el día que decidieras retirarte de la actividad. No ocurrió así y es por eso que sufrimos con tu nueva partida...  Si la gerencia técnica estuviera buscando un delantero identificado con las raices del club. ¿Volverías a Colo Colo?

- Obvioooooo [sic] Me voy caminando desde acá hasta el Monumental. Porque siendo claros, no hay otro goleador activo que haya nacido en la cantera, que el hincha lo quiera y que además ame y respete tanto al club... Soy el indicado!! (ríe)
La verdad es que sería un lindo premio a mi carrera. Estoy para jugar y retirarme en el club de mis amores... Dios quiera que me puedan cumplir ese sueño.
Hoy llevo 189 goles y sería maravilloso llegar a los 200 goles en mi carrera y celebrarlo con mi gente en el Monumental... ya con eso me retiro.

¿Y a qué estarías dispuesto a renunciar por volver a Colo Colo? 

- A todo...  A irme del club en donde me encuentre, a renunciar a mi sueldo, etc. 
Solo pediría una sola cosa... que Renny Vega me regrese la 32 (ríe).
***

lunes, 23 de enero de 2012

COLO COLO NO SE LO MERECE !!


Hoy es lunes 23 de enero. Y precísamente un día como hoy, pero hace exactamente una década atrás, se produjo un hecho dolorosamente inolvidable para los Colocolinos. Un hecho que es la triste consecuencia de la irresponsabilidad de dirigentes que afixiaron con crueldad a un Cacique siempre esplendoroso. Un hecho que aun permanece en el recuerdo de los hinchas que observamos como el club de nuestros amores tuvo que enfrentar uno -sino el más- doloroso de los episodios que deba recordar la historia de Colo Colo.

Así fue como hace 10 años, el Club Social y Deportivo Colo Colo fue declarado judicialmente en quiebra por la magistrado del Vigésimo Segundo Juzgado Civil de Santiago... De ahí en más todo fue incertidumbre y dolor.

Aquel 23 de enero del 2002, la institución pasó a manos de sucesivos síndicos de quiebra que hicieron y deshicieron con lo poco que aun quedaba por salvar. Algunos lograron fama y reconocimiento. Otros derechamente se enriquecieron a costa de Colo Colo. Sin embargo estos funcionarios no solo sacaron ventajas personales en su paso por el club. Amparados por la justicia, prácticamente terminaron por destruir lo esencial de un Club Social: La vida social de sus miembros. 

En cuanto a los dirigentes y asesores que por largos años estuvieron a cargo de la administración y de la toma de decisiones del club, por aquellos días debieron enfrentar el juicio público de todo un país impactado con la noticia. Un juicio necesario, porque los socios e hinchas requeríamos de reales explicaciones frente a lo acontencido. Pero que lamentablemente terminaba por ser extemporaneo, ya que a esa altura nada se podía hacer.

A partir de aquel día la justicia estuvo tras las responsabilidades de cada uno de los partícipes de este aniquilamiento del club. Fuímos testigos de las investigaciones y de las detenciones practicadas a algunos de dichos regentes. Sin embargo la misma Justicia finalmente fue incapaz de encontrar la verdad de los hechos. Con los sobreseimientos de las causas judiciales y sin tener a los culpables tras las rejas, los únicos "condenados" fuimos finalmente los propios socios e hinchas del Cacique, que tuvimos que pagar con el dolor y el sufrimiento, el descrédito que por años fue víctima la institución deportiva más importante de la historia de Chile.

Durante el proceso de quiebra, nuestro club vivió todas las pellejerías habidas y por haber. Despidieron a jugadores, funcionarios y trabajadores. Destruyeron la Corporación en su fuero más interno. Amenzaron con que perderíamos nuestro glorioso Estadio Monumental. Nos quitaron la hermosa Sede de Cienfuegos 41 y también el Teatro Monumental. Y hasta nos hicieron creer que la existencia del club estaba en clara agonía... Vivimos lo peor. El mundo supo de nuestra desgracia. Pero ni la más crueles de las noticias iban a destruir aquello que tan fuerte está arraigado en los corazones de los hinchas: El amor eterno e incondicional por nuestro querido Colo Colo.

De esa manera los Colocolinos nos unimos tras una tarea enorme: la de salvar a Colo Colo. Así también fue como emergieron "salvadores" que harían lo imposible por resguardar la existencia de este coloso. Entre empresarios y poderosos aparecieron las alternativas para darle un respiro al Cacique mal herido. Algunos ex dirigentes del club, reluciendo el "sentimiento" que profesaban por la institución, no dudaron en buscar una solución a esta catástrofe... Sin embargo esa ayuda fue la más pérfida de los salvavidas. 

Estos verdaderos traidores, sesgados (e interesados) en que fuese una Sociedad Anónima la que se hiciera cargo de la suerte de Colo Colo, elaboraron una "fórmula" que permitió que la justicia aceptara el acuerdo con los acreedores y de esa manera se levantó el estado de quiebra que por aquellos días afectaba a nuestra institución... Sin más, un perverso contrato de concesión vinculó a la Corporación del CSyD con una Sociedad Anónima deportiva creada para la administración de Colo Colo. A partir de ese día, el club de fútbol fundado por David Arellano y sus compañeros en una tarde de máxima rebeldía, pasaba a las manos de empresarios sin pasión ni amor por el club. Sin conciencia de la historia ni de sus logros. Ni mucho menos respeto por los socios, hinchas y simpatizantes... El único interés de estos sujetos ha sido y sigue siendo el lucrar a costa de Colo Colo.

Así como hace 10 años sufrimos la destrucción patrimonial de nuestro club. Ahora es la institucionalidad la que está gravamente en riesgo. De la mano de emprearios sin sentimientos por esta pasión, la identidad del Cacique está en peligro... 

Es por eso que el reclamo por los precios de las entradas es una medida que el hincha grita de lo más profundo...

Es por eso que la recuperación del Club Social y Deportivo es una obligación de todos los Colocolinos...

Es por eso que la exigencia de los hinchas por verdaderos refuerzos y por logros deportivos es tremendamente justificable...

Es por eso que la recuperación de nuestras inferiores es vital...

Es por eso que el BASTA de Barticciotto, de la mano de los amigos de Colo Colo de Todos es tan necesario... 

Y es por eso que esta fecha no debe caer en el olvido. Simplemente porque lo acontencido no se debe volver a repetir... ¿Saben por qué?. Porque Colo Colo no se lo merece.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿QUIÉN SE ROBÓ A COLO-COLO? ... 2da PARTE


...Con todo lo anteriormente descrito, las responsabilidades no se hicieron esperar. Peter Dragicevic, Gabriel Artigues (Gerente del club) y otros miembros de la directiva, así como el asesor externo Jorge Vergara Nuñez fueron responsabilizados de todo este despilfarro y del descalabro que significó tener a Colo Colo en esta delicada situación. Las acusaciones por la mala administración del club, que terminaron por una deuda descomunal por concepto de remuneraciones, premios y primas con los jugadores y cuerpo técnico. La supuesta evasión tributaria en los contratados celebrados y ejecutados por Colo Colo en dichos items. La inexistencia de contabilidad entre 1998 y 2002. Gastos operacionales que no se rendían cuenta. Suscripción de dobles contratos que simulaban remuneraciones siderales que en la práctica no existían…ufff en lo concreto, un sin fin de sucias prácticas que de ser reales, bordeaban en lo netamente delictual… Y que con el transcurso del tiempo nos seguimos preguntando: ¿Qué tan ciertas eran estas acusaciones?

El ex Secretario de Colo Colo, Luís Maluenda, sostenía por aquel entonces que el señor Dragicevic violaba los Estatutos del club. Según el abogado y ex dirigente, el señor Peter Dragicevic trabaja a espaldas del directorio. Los Estatutos exigen que todo contrato debe ser celebrado, aprobado y ratificado por todo la mesa del directorio, hecho que a juicio de Maluenda, en ocasiones no se hacía.

En lo que respecta a Vergara Nuñez, cientos de historias se empezaron a repetir entre antiguos dirigentes, ex jugadores y funcionarios que en algún momento conocieron y/o trabajaron con el asesor. Muchos coincidían que el mano derecha de Dragicevic era parte importante de la horrible crisis que afectaba a la institución. El mismo Maluenda en una entrevista al El Mercurio –en febrero del 2002- aseguraba que “Vergara Nuñez volvió como asesor personal del señor Dragicevic, pero pagado por el club (…) Era una especie de suprapoder, que decidía todo en la parte futbolística”

Con todos estos antecedentes poco debió pasar para que se interpusieran las primeras acciones legales en contra del club y de sus regentes. Es así como vimos llegar –la ya descrita- solicitud de quiebra en contra de la Corporación. En seguida la declaración de quiebra en contra del Club Social y Deportivo Colo Colo y con ello, el sin fin de personas jurídicas y naturales que fueron sumándose al listado interminable de acreedores. La noticia era portada en Chile y en el extranjero. El gran equipo chileno, el único con tremendos logros deportivos a nivel internacional caía en el descalabro financiero e institucional.

Con la renuncia de Dragicevic a la Presidencia, el club pasaba a ser conducido y administrado por el Síndico. El estado de quiebra hacía cesar en las funciones a todos los dirigentes de la administración de Dragicevic. De tal manera que Juan Carlos Saffie emergía como el “gran salvador” de un Colo Colo caído –y por muchos pateado- en el suelo.

Las querellas tampoco se hicieron esperar. Ante el Trigésimo tercer Juzgado del Crimen de Santiago, el Servicio de Impuestos Internos interpuso una querella criminal en contra Dragicevic y otros integrantes de su mesa directiva. Como primera medida, se dictó el arraigo de los procesados. Entre los querellados figuraban los ex dirigentes, Luís Baquedano y René Reyes, el ex Gerente General, Gabriel Artigues y el ex contador, Héctor Martínez.

Como respuesta a toda esta debacle, en marzo del 2002, la gran hinchada Alba no podía quedar indiferente a esta grave situación. El Colocolino y la Colocolina se reunió detrás de algunos ídolos del club y figuras del espectáculo, para que con el aporte voluntario e íntimo de cada hincha a lo largo del país y del mundo, se pudiera conseguir recursos que sirvieran para hacer frente a esta situación de deuda que vivía el club de nuestros amores. Es así como surgió la Colotón.

En la cancha, un juvenil Colo Colo al mando de Jaime Pizarro, hacía un Torneo de Apertura excelente para las reales expectativas que se tenían. Luego de ganar la fase regular, el Cacique queda tristemente eliminado en semifinales a manos de Rangers. Sin embargo, en el recuerdo quedarán aquellos triunfos sobre Cobreloa en el césped inexpugnable de Calama, así como el triunfo ante las chiquillas de azul. Aquel encuentro, en que Francisco Huaiquipán se consagró como el héroe de la jornada. Por su parte, cabe destacar el tremendo torneo de Sebastián González, quien con goles y amor incondicional por la camiseta, se ganó el cariño, el aprecio y el recuerdo imborrable del Colocolino. Luego del torneo, Chamagol partiría a México.

A comienzo del mes de julio el ex dirigente y miembro de la directiva del club, Martín Hoces, es detenido por una deuda que el club mantenía con un hotel capitalino. A los pocos días es dejado en libertad. Sin embargo, a los tres días de aquel acontecimiento, el turno era de Peter Dragicevic, quien luego de prestar declaración ante la Jueza Eleonora Domínguez del 33º Juzgado del Crimen de Santiago, la Magistrada ordenó la detención del ex timonel de Colo Colo y su ingreso al anexo cárcel Capuchinos. Las acusaciones eran por el delito de fraude tributario en una suma cercana a los 2.400 millones de pesos y supuestas irregularidades en los contratos de los jugadores.

Pasados unos días, la defensa de Peter Dragicevic recurrió de Amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, recurso que fue acogido por la unanimidad de la sexta sala del Tribunal de alzada y por tanto, se revocó el auto de procesamiento que recaía en su contra. Con esto, el ex timonel quedó en libertad tras permanecer casi una semana en Capuchinos. Lo interesante de esta resolución es que unánimemente, los tres integrantes de la sala, determinaron que Dragicevic no había actuado con dolo. Resolución que la Corte Suprema confirmó en fallo divido por 4 votos a favor y 1 en contra.

Mientras los socios e hinchas buscaban alternativas legales y económicas para sacar a Colo Colo de esta condición de quiebra, se sucedían otros acontecimientos de importancia y connotación para el club. Es así como, la Inmobiliaria Estadio Colo Colo S.A. solicita a la Justicia su propia quiebra, la que quedó declarada en noviembre del 2002. El objetivo de esta medida –como dije- era evitar el remate de nuestro bien más preciado, aquel que tanto costó levantar, el Estadio Monumental.

A claras luces, todo resultaba nefasto en torno al Cacique. A la hora de hablar de Colo Colo, todo se relacionaba con denuncias, querellas, acusaciones, estafas, defensas y Tribunales. Sin embargo no todo era tan malo. En la cancha, un grupo de jugadores, la mayoría de ellos nacidos en casa, liderados por Marcelo Espina y Marcelo Barticciotto, y dirigidos por el Kaiser Pizarro, nos brindaban una de las alegrías más grandes que ha sentido el pueblo Colocolino en el último tiempo. Salir campeón del Torneo de Clausura 2002 en la mismísima quiebra y con ello, bajar la estrella número 23 del firmamento.

Es así como Víctor Loyola, Braulio Leal, Luís Mena, David Henríquez, Alonso Zúñiga, Marcelo Barticciotto, Marcelo Espina, Ignacio Quinteros, Raúl Muñoz, Mario Cáceres, Eduardo Lobos, Manuel Neira, Silvio Fernández, Joel Reyes, Gino Reyes, Francisco Huaquipán, Marco Millape, Nicolás Tagliani, Rodolfo Madrid, Enzo Vera, Vicente Principiano, Miguel Aceval, Jorge Valdivia, Miguel Riffo, Gonzalo Fierro y Fernando Meneses; fueron los artífices de tan grandiosa hazaña. Todo este grupo de profesionales, que vieron reducidos considerablemente sus sueldos, que tuvieron que enfrentarse a condiciones adversas durante todo el año y que escasa experiencia tenían en el primer equipo, jugaron y terminaron siendo campeones con el empuje y coraje que caracteriza a los nacidos en esta institución. Justamente por el amor inmenso que le pusieron a cada encuentro, y porque conocían en carne propia lo que significa Colo Colo, es que muchos hinchas reventamos en lágrimas de felicidad al ver a Espina junto a Barticciotto levantar aquella Copa, que venía a sanar –en parte- el dolor inmenso que sentíamos de ver a un Colo Colo quebrado.

En lo netamente institucional las cosas parecían levemente mejorar. Luego que transcurrieran casi once meses de situación de quiebra, el 13 de diciembre del 2002, el club junto a una gran mayoría de los acreedores logró acordar un convenio judicial, el que permitiría que Colo Colo pudiera salir del estado de quiebra. Es así como en mayo del 2003 la jueza Helga Marchant confirmó que la quiebra del club quedaba alzada provisionalmente. Este hecho hizo posible que una administración colegiada (cuatro integrantes) se hiciera cargo de la institución con la clara misión de pagar las obligaciones del club a sus acreedores, pero siempre bajo la vigilancia del tribunal. De esta manera, suscrito dicho convenio, Juan Carlos Saffie ponía término a su labor encomendada.

Muchos en ese entonces lamentaron la partida del síndico. En el ambiente quedaba la sensación que gracias a este funcionario, el club había podido librarse –temporalmente- de la grave amenaza de verse rematado. Sin duda que para la prensa y para el hincha que se informa a través de ella, tanto el logro del campeonato de clausura 2002 como el levantamiento de la quiebra, parecían ser frutos de la sindicatura y específicamente del trabajo de Saffie.

Frente a esta figura de la historia de la quiebra del Cacique es que me quiero detener un segundo. Durante el año de sindicatura de Saffie  y frente a ciertos acontecimientos, es que en el entorno de Colo Colo muchas cosas quedaron sin respuestas o simplemente se brindaron aclaraciones poco convincentes. Un interesante ejemplo fue el rechazo que le provocó a Saffie que Colo Colo escogiera a Riutort como nuevo Presidente del club. Hecho se produjo una vez acontecida la renuncia de Dragicevic. Para el síndico de quiebras, era absolutamente innecesario que un dirigente del club se entrometiera en asuntos de su exclusiva competencia. Primero, porque la propia ley indica que los dirigentes, gerentes y cualquier otro cargo del fallido cesan en sus funciones desde el momento de la declaración de quiebra. Y segundo, porque la responsabilidad de administración la asume de manera exclusiva el propio Síndico. Sin embargo, resultaba evidente y necesario, que los socios tuvieran un representante que velara fidedignamente por los intereses de la Corporación durante todo el proceso…

Ahora, ¿era Riutort el indicado para asumir aquella tarea? A juicios de la mayoría no. Este Presidente debía –por Estatuto- ser elegido en  una Asamblea de socios y no por el directorio como resultó ser. Además, accedió a la testera del club con el firme patrocinio del ex timonel Eduardo Menichetti (acusados por muchos de ser el gran y original responsable de la situación dramática de la institución), lo que provocó urticaria entre muchos socios e hinchas del club. Todo esto, a ojos del síndico, desacreditaba aun más a Riutort y su intervención.

Juan Carlos Saffie desde un comienzo habló mal de todos los dirigentes del Cacique. Públicamente defendía y justificaba sus actuaciones, y esgrimía que si tal medida se adoptaba, era porque las administraciones anteriores habían dejado al club en esa delicada situación. Es así como Riutort –en un principio- no fue considerado en lo más mínimo por el síndico.

Históricamente, el protagonismo que tiene Colo Colo es sumamente potente. Siempre se ha dicho que el Presidente de Colo Colo viene a ser como un segundo Presidente de Chile en cuanto a la atención que éste acapara. Si bien es cierto, Saffie nunca ocupó ese cargo, a ojos de los hinchas parecía serlo y con el correr del tiempo, éste claramente aprovechó de aquella resonancia para sus propios intereses.

Mientras la prensa informaba que Saffie era un ejemplo de administración, en la interna se observaba como el síndico ya se ganaba sus primeros enemigos… Socios y antiguos dirigentes lo acusaban de excederse ampliamente del mandato legal que le encomendaba la sindicatura. Se decía que éste se había dado el lujo de desafectar y cerrar filiales del club, aumentar las cuotas sociales y modificar el padrón de socios. Hechos que claramente sobrepasaban el campo de atribuciones y además vulneraban gravemente el Estatuto.

Así por ejemplo, Saffie fue acusado por un grupo de dirigentes de filiales, que sostenían que el síndico habría afirmado que al llegar al club y al asumir sus funciones, éste había constatado la inexistencia de balances y rendiciones de cuentas. Además de la nula existencia de algún tipo de registro de socios. Sin embargo, ex dirigentes del club afirmaban que el padrón de socios si existía y por lo demás, estaba perfectamente respaldado… Entones ¿Por qué Saffie negaba o buscaba desconocer la estructura social de la Corporación? ¿Cuál era el real interés de Saffie? ¿Ayudar a Colo Colo más allá de lo netamente económico (La Corporación y sus socios)? ¿O simplemente su propósito era vender rápido los activos del club? … El desconocimiento y la desconfianza reinante entre los mismos dirigentes, permitían que Saffie actuara con plena libertad y con absoluta propiedad en los más diversos ámbitos.

El mismo Saffie –en la interna- consideraba que las filiales no eran más que un instrumento político que era manejado por el señor Dragicevic. El rechazo era absoluto y sus actuaciones así lo hacían notar. No pasó mucho tiempo y el síndico unilateralmente impuso un aumento de las cuotas que debían pagar los socios. Frente a aquello es que vuelvo a preguntar: ¿quién facultó a Saffie para decidir sobre estas materias? ¿Acaso el cargo de síndico le daba el poder omnipotente de no respetar la voluntad de la Corporación?... Personalmente estimo que el síndico no tenía atribuciones en este aspecto, pero en lo concreto, este hecho llevó a que muchos socios se restaran –acertada o erróneamente- de pagar sus cuotas, y por consiguiente, a quedar desafectados del club.

Seamos claros. ¿Qué seguridad había que todos los recursos (cuotas) se destinaran a aliviar la grave situación de la institución? ¿Acaso no era justo dudar de lo que estaba haciendo el síndico, sin el consentimiento de una Asamblea de socios y un directorio?... En la práctica, quiéralo o no, esto fue destruyendo poco a poco a la Corporación y alejando al socio del club.

Ante todos hechos yo me pregunto ¿Qué hacía el señor Carlos Riutort, Presidente de Colo Colo frente a estos graves atropellos? … al parecer, nada.

Pero Saffie no solo fue cuestionado por lo anterior. El síndico también se vio enfrentado al jugador Héctor Tapia y su representante (padre). Por aquellos días, el delantero que nació futbolísticamente en el club y que tantas alegrías nos había brindado, pasaba a vivir duros momentos en su vida profesional. Cuando Saffie estructuró el equipo para el apertura 2002, la primera medida que adoptó, fue la de rebajar las remuneraciones hasta en un 70%. La posición del síndico era absolutamente clara e intransigente. El que acepta las condiciones se quedaba… el que no, se podía ir.

En ese contexto, recuerdo como los jugadores del plantel 2001 pasaban uno por uno a entrevistarse con el síndico. Como resultado, algunos aceptaron dichas condiciones económicas y asumieron el desafío. Muchos no estuvieron de acuerdo y emigraron del club. Y otros con negociaciones de por medio, terminaron quedándose en Colo Colo. Cierta tranquilidad existía entre los hinchas al enterarnos que los referentes Marcelo Espina y Marcelo Barticciotto estarían para el año 2002. Y para hacer frente al problema de la conformación del plantel, la reducción en la cantidad de jugadores fue suplida con los jóvenes nacidos y formados en las inferiores del club. Había llegado el momento de demostrar de qué estaban hechos.

En lo respecta a Tapia, el goleador había decido quedarse y afrontar el reto deportivo. Inclusive, estuvo presente en aquella oportunidad en que junto al resto del plantel y tomados de la mano, salieron al césped de Arellano luciendo aquella polera que decía: “A morir por el Colo. Ayúdenos”… Sin embargo, al poco tiempo veíamos como el goleador partía del club y se ganaba el repudio casi unánime de toda la hinchada popular. En el ambiente quedaba la sensación y la prensa así también informaba, que el jugador se iba por plata y por no coincidir las pretensiones económicas que él tenía, con lo que se le ofrecía por concepto de remuneración.

Tal es así, que la misma Garra Blanca, que por aquel entonces lucía un recordado lienzo en la parte superior del sector Arica, donde figuraban los rostro de algunos importantes referentes del club, entre ellos el retrato del mencionado Héctor Tapia. Sin embargo, con la  partida del atacante y por los motivos que se comentaban, decidieron dibujar sobre su cara un signo peso. ($)

Al ver a uno de los nuestros vestir la camiseta de otro equipo, justo en momentos en que se necesitaba más que nunca de los referentes del club, el hecho generaba –en muchos- una mezcla entre rabia, pena y confusión… Y así pasaron los años. El Tito volvió al Monumental en varias ocasiones como rival y luego como jugador de Colo Colo, pero la relación con la hinchada nunca fue la misma.

¿Qué pasó realmente entre Tapia y Saffie ese febrero de 2002? ¿Realmente fue por plata lo que motivó a Héctor Tapia a irse de Colo Colo? ¿O de algo no nos enteramos?... Desde mi perspectiva y con el paso de los años, concluyo que es evidente que solo fuimos capaces de oír o leer una parte de la historia, pero la versión del jugador poco y nada se supo… ¿No se habrá buscado informar de esa manera los hechos?… 

Frente a todo esto -y para ser justos- es que resulta necesario conocer el sentir que tenía Héctor Tapia por aquellos días. "Es doloroso que no se me reconozca todo lo que he hecho por Colo Colo" (…) Sobre la oferta que le hizo el síndico, Tapia comentó que "aunque no llegamos a hablar de plata, no se me trató como corresponde a un jugador de casa, capitán del equipo y goleador del 2001. Hoy, Colo Colo está manejado por gente no futbolizada. No me voy por plata, si hasta le he prestado dinero al club... Le digo al síndico que no desarme el equipo para que Colo Colo no muera…” 

Esto es un extracto de una nota hecha por Terra al goleador en aquellos días y que desmiente las razones que muchos creímos o nos hicieron creer… ¿Qué quiso decir Tapia con que no lo trataron como correspondía? ¿Por qué se dejó o se buscó dejar ir a Tapia? ¿Es coincidencia que el -otrora- entrenador Jaime Pizarro no aceptase el ofrecimiento de Gabriel Coca Mendoza de jugar gratis por Colo Colo? ¿O qué es tan cierto que Pedro Reyes de igual manera se habría ofrecido y también fue desestimado y es por eso que terminó jugando en las pajarracas?... no se!!... muchas dudas quedan con el proceder del señor Síndico que para los medios y los espectadores, era el gran “redentor”.

Pero no solo esas prácticas dejaron dudas. También recibió acusaciones tales como despidos ilegales de funcionarios, no realización de las cotizaciones provisionales y no efectuar la entrega de los respectivos certificados de renta. Se agregó que en aquella época, Saffie ni siquiera dejaba a los ex trabajadores retirar sus asuntos personales del lugar de trabajo. A lo anterior se suma la denuncia de que habría decretado el alza en un doscientos por ciento de los gastos por concepto de personal administrativo. Acusaciones que descartó, escudándose en que el Tribunal y la Junta de Acreedores eran quienes lo fiscalizaban…

Pero en términos concretos ¿Qué es un síndico? ¿Qué debía hacer?... Básicamente el síndico es un funcionario público -mandatado por la ley- para ser depositario de los bienes del club y administrarlos. Con ello, poder sacarle su mejor y máximo rendimiento, el que finalmente permitirá venderlos y así pagar con el resultado, los créditos de los acreedores reunidos en la Junta de los mismos.

¿Y Juan Carlos Saffie como síndico de quiebras realmente cumplió con su deber?

Como ya hemos visto, el señor Saffie no tan solo le importó bastante poco pasar por sobre la institucionalidad del club, sino que además, sacó interesantes provechos económicos durante su paso por Colo Colo.

Bastante molestia causaba ver como el “representante de los derechos del fallido” (como dice la ley), buscaba siempre restarle o bajarle el valor económico que tenía Colo Colo. Por ejemplo, este señor siempre indicaba que el Estadio Monumental no tenía mucho valor económico, y que con su venta no se lograría pagar la deuda a todos los acreedores.

Este mismo funcionario también tuvo la habilidad de colocar a varios amigos y socios (de negocios) en cargos dentro de la administración del club. Hizo que la gran mayoría de empleados de la institución –al ser despedidos- contrataran los servicios de un abogado amigo, el que llevaría todas las causas laborales contra el mismo club que Saffie representaba. A su vez, este síndico hizo desaparecer las Escuelas de Fútbol que históricamente han sido el lugar donde nacen nuestras grandes figuras, las que con el tiempo sirven para obtener interesantes réditos económicos.

¿Y cuáles fueron los resultados concretos de su gestión? el señor Saffie solo logró cubrir un porcentaje inferior al 3% de la deuda del club. O sea, con ese nivel de gestión ¿Qué esperanzas teníamos de salir de la quiebra con dicha administración?... ¿era el gran salvador tal como la prensa decía?

¿Y saben? por todo el trabajo de un año este síndico se llevó una cifra cercana a los 350 millones de pesos… jajaja… Además, varios de sus socios siguieron trabajando en la interna de Colo Colo durante el proceso de quiebra y cobrando suculentos sueldos… A claras luces, este fue un negocio perfecto para muchos, pero no precisamente para Colo Colo.

Si bien este funcionario no pertenecía al ámbito del fútbol, muchos en un principio creímos en sus palabras. Desde un inicio él supo que Colo Colo no podía ser vendido al mejor postor, más allá de la gran deuda que heredada la institución. Saffie al llegar al club supo que esta no era una empresa más en su listado de intervenciones. Colo Colo es parte del arraigo nacional y representa el sentir de millones de chilenos… no era negocio más!!... A Colo Colo había que salvarlo, pero de verdad…

Lamentablemente, luego de un año de administración de Juan Carlos Saffie, nuestro amado Colo Colo -institucionalmente hablando- resultaba mucho más dañado de lo que estaba… Colo Colo a pesar de la quiebra y de la crisis financiera, tenía una base social que unía a los miles de socios e hinchas a lo largo de todo el territorio. Con Saffie todo esto se perdió. El Cacique quedaba destruido por dentro y esas consecuencias aun se pagan en el día de hoy.

Y paradójicamente, el mismo Juan Carlos Saffie, quien al asumir su cargo de síndico en la quiebra de Colo Colo sostenía públicamente que él nunca se dedicaría a los negocios del fútbol, por considerarlos derechamente “sucios”… con el tiempo tuvo que desdecirse de sus palabras… ya que el "gran salvador" luego de sonar como posible Presidente de Colo Colo (aunque no lo crea) prestó sus asesorías en Palestino y alcanzó la Presidencia en el directorio de Ñublense… además de un par de negocios en que se constituyó como socio.

… al parecer no eran tan sucio el negocio del fútbol... sino que bastante lucrativo... ¿o no señor Saffie?


Continuará con la tercera y última parte...


*Si no leiste la 1era parte, acá te dejo el link: 
http://t.co/0iGzPPG 

miércoles, 3 de agosto de 2011

¿QUIÉN SE ROBÓ A COLO-COLO? ... 1era PARTE


Séneca, el famoso filósofo, escritor y político romano hace muchísimos siglos atrás dejó para el recuerdo una frase que dice: “Veritatem dies apelit” (El tiempo descubre la verdad)… y con esa importante idea es que me puse a pensar: ¿Cuáles han sido las grandes verdades que el paso del tiempo ha logrado revelar en razón de la quiebra de Colo-Colo?... Hoy, a diez años desde que empezaron a sucederse importantes episodios en la historia del club de fútbol más glorioso de Chile ¿Qué antecedentes sabemos hoy que antes desconocíamos?...

Y bien, como ustedes sabrán, hace exactamente una década atrás el Club Social y Deportivo Colo-Colo fue protagonista de una situación verdaderamente dramática en lo institucional. Corrían los últimos meses del año 2001 y con preocupación los Colocolinos nos enterábamos por los medios informativos como la más grande de las instituciones deportivas del país, era deudora de una importante cantidad de meses de las remuneraciones de los jugadores del plantel, de funcionarios y trabajadores del club.

A tal punto llegaba el descalabro financiero en el Cacique, que inclusive los suministros de agua potable y energía eléctrica fueron cortados por no pago de los servicios en las instalaciones del Estadio Monumental. Con vergüenza recuerdo aquella ocasión en la que el jugador de la época, Sebastián Rozental, señaló publicamente que mientras se duchaba debió quedarse con el shampoo en el cabello, debido a un repentino corte de agua en los camarines del recinto deportivo.

Recuerdo también cuando los hinchas nos enterábamos de un tremendo e inolvidable gesto efectuado por un gran Colocolino. En vista que los jugadores trabajan sin recibir sus remuneraciones a fin de mes, es que este recordado hombre, con el solo fin de intentar aplacar la grave situación financiera reinante en Colo-Colo, no dudó en prestar una importante cantidad de millones de pesos para que los dirigentes de la época pudieran pagar oportunamente sus obligaciones contractuales. Aquel hombre que hoy ya no está entre nosotros fue nada más ni nada menos que el padre y representante del ex jugador del Cacique, Héctor Tapia (de igual nombre que su hijo). Lo lamentable es que con el tiempo ni don Héctor ni su hijo pudieron ver un solo centavo de vuelta de aquella importante cantidad de dinero facilitada a la institución. 

En plena época de sindicatura, a propósito de este asunto, el síndico Juan Carlos Saffie manifestó que no podía ser reconocida dicha deuda como crédito ya que no existía documento alguno que respaldará tal obligación. Tiempo más tarde, con mucha tristeza nos enterábamos de la inesperada muerte del padre del jugador.

Pero volvamos un poco más atrás. Todavía no concluía el año 2001 cuando en diciembre se presentaba la primera petición de quiebra en contra del Cub Social y Deportivo Colo-Colo. Por aquel entonces, veteranos dirigentes del club salieron a quitarle valor a dicha diligencia, argumentando que una petición de este tipo solo podía recaer en una empresa y no a una Corporación privada sin fines de lucro como lo es Colo-Colo. Razonamiento apegado a derecho que felizmente coincidió con la resolución de la Jueza Helga Marchant, y ante esta primera amenaza judicial el club pudo respirar tranquilo.

Sin embargo, el miércoles 23 de enero del 2002 la bomba finalmente explotó y los Colocolinos veíamos con dolor y resignación como la prensa informaba de una noticia que nos golpeaba en lo más profundo del corazón. Con estupor vimos como la magistrada Helga Marchant –la misma de la primera solicitud- Titular del vigésimo segundo Juzgado Civil de Santiago, declaró la quiebra del Club Social y Deportivo Colo-Colo por una acción interpuesta por la Asociación Chilena de Leasing, en razón del no pago de ciertas letras que ascendían a la suma de 59 millones de pesos de un total de 270 millones de pesos. Conjuntamente la resolución judicial determinó la designación de un Síndico de quiebras (decisión que recayó en la persona de Juan Carlos Saffie), además de ordenar la incautación de todos los bienes del club y de decretar el cese en las funciones de los dirigentes y gerentes del Cacique.

Frente a la noticia, la reacción de los regentes del Club no se hizo esperar y como la suma de dinero adeudada por la que se declaraba la quiebra parecía insignificante para todo lo que movía financieramente Colo-Colo, es que a las pocas horas de declarada la quiebra, el Presidente de la Corporación Peter Dragicevic procedió a pagar con su patrimonio personal los 59 millones de pesos y con ello –esperaba- que la jueza levantara la declaración de quiebra que recaía sobre el club. 

Sin embargo, los acontecimientos no fueron como se esperaban y a los pocos días nuevos acreedores fueron sumándose al proceso judicial ya iniciado, por lo que el tribunal no tuvo más que ratificar la quiebra ya declarada.

Frente al impacto y a la trascendencia del descalabro reinante en Pedrero, en febrero del mismo año, el señor Dragicevic Cariola adoptó la decisión de renunciar a la Presidencia de la Corporación del CSyD Colo-Colo, hecho que estuvo lejos de pasar inadvertido, debido a que el ex timonel se alejaba definitivamente de la institución con tremendos cuestionamientos y duras acusaciones a su gestión, tanto de los socios, hinchas y simpatizantes del Eterno Campeón.

Como la vacancia en el cargo debía ser necesariamente cubierta para hacer frente a la gravísima situación judicial que afligía a Colo-Colo, no causó extrañeza por aquellos días que la voz opositora al cuestionado Dragicevic emergiera como la más clara opción de liderazgo. Fue de esa manera como simbólicamente asumió el señor Carlos Riutort como nuevo Presidente del Club Social y Deportivo. Y digo simbólicamente porque mientras estuviera vigente la quiebra, por ley el síndico Saffie era quien ostentaba de manera exclúsiva los más amplios poderes en todo lo concerniente a la administración del Club.

Conforme a aquellas atribuciones es que Saffie rapidamente se empoderó de su importantísimo cargo y sin titubear procedió a tomar drásticas decisiones como fue el despido de un centenar de trabajadores, la rebaja sustancial de los sueldos de los jugadores del plantel y la reducción considerable de los gastos del club; medidas que se justificaban con el propósito de darle continuidad de giro a la institución.

Meses posteriores, la Inmobiliaria Estadio Colo-Colo S.A. con el fin de evitar el remate del Estadio Monumental, es quien solicitó a la Justicia la declaración de su propia quiebra. Es así como el 11 de noviembre de 2002, la jueza Matilde Aguayo, Titular del octavo Juzgado Civil de Santiago procedió a declarar la quiebra de la Inmobiliaria (dueña del estadio Monumental) por una deuda de 1.800.000.000 de pesos y conjuntamente decretó la administración de dicha fallida bajo la sindicatura del síndico Marcelo Aguayo.

Con todo esto, nuestro amado Colo-Colo pasaba a vivir y a enfrentar una realidad inexplicable e impactante. Dicha realidad nos decía que el Cacique dejaba de ser el club de la gente y pasaba a ser una institución duramente intervenida por la Justicia. El Albo pasaba de ser el primer equipo chileno en obtener la Copa Libertadores de América, a ser el primer equipo del medio nacional en ser declarado en quiebra. En la cancha, pasamos de tener los jugadores con los más altos sueldos del torneo, a jugar con un grupo de jóvenes Colocolinos y un par de referentes que terminarían consagrándose como ídolos del club. Y en las tribunas, pasamos de ser la hinchada que disfrutaba de permanentes alegrías y  triunfos deportivos, a ser el hazme reir de un sector de la prensa e hinchas rivales que se burlaban de nuestra dolorosa y complicada realidad… ¡¡Pero créanme que eso poco y nada importaba!!... Muchos seguimos amando y alentando incondicionalmente a Colo-Colo. Y digo muchos, porque también otros tantos olvidaron que al Cacique se le debe alentar siempre.

Frente a este gigante caído en el suelo, que luchaba casi inconciente por sobrevivir, es que surgieron miles de cuestionamientos sin una clara respuesta. Desorientados los socios e hinchas nos preguntábamos:

¿Cuál iba a ser el devenir de esta gran institución? ¿Había que necesariamente rematar el Estadio Monumental para pagar toda la deuda del club como muchos sostuvieron? ¿Y la sede de Cienfuegos 41 junto al Teatro Monumental también debían ser vendidas forzosamente? ¿Qué iba a pasar con los socios de la Corporación y sus derechos? ¿Qué suerte iban a correr las filiales a lo largo de todo el país? ¿Qué iba a ocurrir con el trabajo social? ¿En ese momento cuánto era el real patrimonio de Colo-Colo?... ¿Realmente eran los casi 22 mil millones de pesos la deuda de la institución? ¿Por qué tuvimos que llegar a esto? ¿Es cierto lo que hasta el cansancio se dijo, que Dragicevic y Vergara despilfarraron recursos del club a diestra y siniestra? ¿Cuál era la visión del gobierno de aquel entonces y de la oposición en todo esto? ¿Existían políticos con nombre y apellido siendo protagonistas en esta crisis? ¿O eran intereses económicos de algunos poderosos que confabularon todo esto? ¿Jurídicamente, es (era) posible que se declarara la quiebra a una institución sin fines de lucro?...Y si no es posible ¿Quién estuvo (está) detrás de todo esto? ¿Quién se robó, quién quiere robarse o quién se está robando a nuestro Colo-Colo?

Uffff… Volvamos a atrás. ¿Cómo es posible que se haya llegado a esta dramática situación?... Y pareciera ser que la respuesta está en acudir a las administraciones de la década de los noventa. Es por eso que a la hora de colocar los dardos, las acusaciones y las responsabilidades, estás recayeron derechamente sobre la persona de Peter Dragicevic Cariola y su directiva que desde 1994 en adelante tuvo a su cargo el control y la administración del Club Social y Deportivo Colo-Colo.

Desde que el referido mandamás asumió con propiedad sus funciones, es que éste advirtió y acusó derechamente a la gestión anterior, la de su ex aliado, el señor Eduardo Menichetti (Q.E.P.D) de ser responsable de la deuda de 3.800 millones de pesos -de la época- que a esas alturas poseía el Club. Al parecer las alegrías del primer Tricampeonato nacional, sumado a las obtenciones de la Copa Libertadores de América, de la Copa Interamericana y Recopa hacían creer que toda deuda era pequeña al lado de tamaños logros deportivos

Al poco transcurrir el señor Dragicevic en el ejercicio de su cargo rápidamente se tuvo que ver enfrentado con parte de su Directorio. Un sector importante de la mesa rechazaba la forma en que el club era conducido, cuestionamientos originados por graves diferencias y disputas generadas entre los directores a consecuencia del señor Jorge Vergara Nuñez (dirigente y luego asesor externo del club). Se acusaba a este último de hacer y deshacer al interior de Colo-Colo y de no respetar las atribuciones que cada cual tenía en razón de sus cargos. El mal gasto de recursos, entre otras acusaciones e investigaciones, terminaron por hacer que las relaciones internas se hicieran insostenibles. Y si bien quedaba en evidencia que la administración de Dragicevic era cuestionada por su mismo grupo de trabajo, resultó paradójico que frente a tamaña disputa, el señor Dragicevic terminara otorgando su irrestricto apoyo a Vergara Nuñez, y con ello, aceptando las renuncias de un grupo importante de directores.

Con muchos desafíos deportivos por delante, Dragicevic y Vergara buscaron que los resultados en la cancha fueran el gran reconocimiento de su gestión. Así fue como Colo Colo obtuvo la Copa Chile de 1996, el Torneo Nacional de 1996, el Torneo de Clausura 1997 y el Torneo Nacional de 1998. Sin olvidar las destacadísimas participaciones internacionales en Copa Libertadores y Supercopa durante esos años.

Aparentemente los logros deportivos justificaban cualquier cosa para la administración de la época. Un número importante de jugadores de excelente nivel fueron los que hicieron posible que estos trofeos fueran a parar a las vitrinas del club. Sin embargo, los costos para mantener dichas contrataciones eran gigantescos. Aun recuerdo cuando los hinchas nos enteramos de las suculentas cifras que constituían los sueldos de jugadores como Basay, Espina, Sierra, Ramírez, entre otros. Se decía que el gasto que asumía mensualmente el club, solo en materia de remuneraciones a los jugadores, alcanzaba una cifra cercana a los 350 millones de pesos de la época. Ciertamente que constituían cantidades estratosféricas para aquellos tiempos y para la realidad del fútbol chileno.

No hay que ser el Mago de las Finanzas ni tener un Ph.D en economía para entender que aquello fue haciendo mella en las arcas del club. Claramente Colo-Colo gastaba más de lo que podía y más de lo que tenía. Sin embargo, al constatar que la marca Colo-Colo era tan poderosa, es que estos irresponsables dirigentes no dudaron en seguir abusando financiera y económicamente del club.

A fines de 1996 y a comienzos de 1997, el forado económico y el nivel de deuda que tenía la Corporación desafortunadamente siguió en aumento. Curioso era que los balances y las rendiciones presentadas por el Presidente del Directorio, Peter Dragicevic a la Asamblea de socios, siempre fueran óptimos y por tanto aprobados por los mismos... Es más, el balance general del año 97 arrojó los mayores ingresos de la institución. ¿Cómo pudo ocurrir aquello? ¿Es posible que los balances hayan sido maquillados con la clara intención de ocultar la crisis que se estaba viviendo? ¿No será que las auditorias externas estaban coludidas con la administración de la Corporación? …Con el tiempo fue quedando claro que el club generaba muchísimos ingresos, pero los egresos eran desorbitadamente mayores...

A esa altura la continuidad del club exigía imperiosamente recursos, y fue así como Dragicevic y sus asesores apuntaron en conseguir financiamiento por medio de prestamistas. Recordado es el caso de Beni Eskenazi, uno de tantos prestamistas que durante la regencia de Dragicevic prestó a la institución una cifra cercana a los 240 millones de pesos. Como aquella deuda no fue pagada por la Corporación, fue la Inmobiliaria Estadio Colo-Colo S.A. la que terminó “asumiendo” tal obligación... ¿Qué les parece?

Otras alternativas utilizadas fueron la del factoring y la del leasing, esta última –herramienta jurídica-comercial- con la que consiguieron apalear –transitoriamente- las necesidades del club... Aunque algunos gustitos también se dieron. ¿Recuerdan el tan publicitado tablero marcador? ¿Recuerdan aquella pantalla, la más moderna de Sudamérica? Bueno, ese lujito que tanto se demoró en llegar y que tan poca vida tuvo, fue presentado por los dirigentes sobre la base de este tipo de contratos. La Asociación Chilena de Leasing, quien financió aquella moderna inversión para el Monumental, frente al incumplimiento de las obligaciones de Colo-Colo, pasó a sumarse al listado interminable de acreedores que ya recopilaba el club. (Acción -que como ya vimos- terminó por dar curso a la declaración de quiebra)

Como lo anterior no fuese suficiente, ese mismo año la dirigencia Alba entró en una fuerte e histórica disputa con la ANFP, lo que provocó que Colo-Colo no recibiera los recursos de la televisión. Frente a este episodio, Dragicevic reconocía (recién) que el club había tenido que endeudarse.

A pesar de lo que se decía o se rumoreaba, en 1998 el poder de Peter Dragicevic practicamente no tenía contrapeso. Tras la bullada elección de aquel año, al pueblo Colocolino no le pareció extraño que el timonel fuera reelegido como Presidente del Directorio. Los evidentes éxitos deportivos enceguecieron a la gran mayoría de los socios y de la hinchada Alba. Y cómo no, si Colo-Colo por aquellos días era permanente protagonista del fútbol continental y era común que en los ranking mensuales emergiera dentro de los clubes más importante del orbe.

Si bien el nuevo período de Dragicevic se llevaría a cabo con algunas caras nuevas entre sus asesores, en lo que respecta a las prácticas irresponsables, estas no cambiaban en lo más mínimo. Las Noches Albas seguían siendo el deleite de los dirigentes, las que adornadan con el arribo de jugadores y entrenadores con elevadísimas renumeraciones, sin embargo, desafortunadamente nadie le ponía coto a la situación... Si hasta helicópteros se vieron en Pedrero.

Por aquellos días se decía que el señor Dragicevic era un verdadero emperador dentro de este glorioso imperio llamado Colo-Colo. El respaldo electoral era su mayor fortaleza. Los logros deportivos sus más valiosas victorias, y sus asesores constituían sus mejores escuderos. ¿Recuerdan a Luís Baquedano? Ese mismo sujeto que hemos visto durante los últimos años como miembro de Blanco y Negro, resulta que en ese entonces ocupaba una Vicepresidencia dentro del club y ya hacía de las suyas a vista y paciencia de todos. (Ya hablaremos de él)

Durante los años 1999, 2000 y 2001 deportivamente no fueron buenos para el Cacique. En cuanto a las finanzas, derechamente ya no había como sostener al club. Era un hecho conocido por todos que Colo Colo le debía cifras millonarias a medio mundo. En ese entonces no era de extrañar que mientras se desarrollaba un partido del Cacique en el Estadio Monumental, al club le fueran a embargar las recaudaciones de aquel encuentro... Incluso se comentaba por aquellos días que algunos dirigentes se llevaban dineros para que no fueran embargados por la Justicia.  ¡¡Que horror!!

Y así fue como llegamos a ver a nuestro Colo-Colo incapaz de solventarse a sí mismo. A sorprendernos con los cortes de luz y de agua en el Monumental. De esa manera llegamos a ver las instalaciones del Estadio tomadas por los mismos trabajadores del club, que luego de meses sin recibir remuneraciones, literalmente no tenían con que alimentar a sus familias…


Continuará...