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lunes, 31 de octubre de 2011

NI EN TUS MEJORES SUEÑOS ESTARÁS POR SOBRE NOSOTROS

ESPECIAL COLUMNA DEL PARTIDO


Me disculpan, pero comienzo mi columna diciendo que estoy enchuchadísimo…

Como acertadamente dijo el veterano sentado a mi lado en el mismísimo Monumental, “A este equipo le volvió a faltar la chaucha pal´ peso” … y mucha razón tenía. A pesar de tener al rival en el suelo, con todas las oportunidades habidas y por haber para sentenciar el duelo, literalmente el equipo de Basay no supo matar al chuncho… porque seamos honestos… Colo Colo lo tuvo todo y lamentablemente no fue capaz!

¿Y el arbitraje de Puga fue decisivo en el resultado final? … absolutamente. Es cosa de ver el recuento del partido para darse cuenta que el desafío le quedó enormemente grande. Pero lo anterior no es excusa. Si Colo Colo no ganó, fue porque no supimos ganar y punto.

Si quisiéramos hacer un resumen del encuentro de este domingo, yo creo que con estos tres primeros párrafos podríamos encontrar un pequeño extracto de un partido de fútbol que debió durar 90 minutos, pero que en lo concreto duró 102 minutos (¿o 103?) Al final no se cuantos se jugaron!… Un desastre. Porque a estas alturas nadie sabe ni entiende lo que pasó con el árbitro y sus asistentes que de manera burlesca, cometieron todos los errores que un referato internacional y de supuesto “futuro” no debe cometer… Pero como el arbitraje no es tema de mi análisis, prefiero comentar lo que hicieron los que debieron ser los protagonistas (y no el payaso de Puga).

Colo Colo durante la semana trabajó con la prensa enviando recaditos de lado a lado. Paradójicamente, desde la vereda del equipo sin historia se dijo de todo. Que nos pasarían por encima. Que el Cacique ya no era el equipo más grande de Chile. Que el invicto. Que el gran momento a nivel nacional e internacional. Que nos ganarían fácilmente. Que romperían la racha de diez años sin vencer al Albo en la Ruca… uff.  Qué no se dijo(?).

Y como es de costumbre, los mismos de siempre fueron los que caldearon el clásico con declaraciones pre – partido. Sin embargo, durante el encuentro en el Monumental, solo se supo de la existencia de estos fracasados, cuando tocó declarar post- partido, porque en la cancha no existieron.

En lo que respecta al Cacique, el hueso jugó a la incógnita y ciertamente que nos sorprendió a todos con el once que saltó al césped de Macul. Si bien se especuló que jugarían los mismos que protagonizaron el triunfo ante el Chago, lo concreto es que el Albo salió con un equipo algo extraño para lo que nos venía siendo costumbre.

Así la formación fue con Castillo en el arco. Línea de cuatro defensores con Rieloff por derecha y Jerez por izquierda. Los centrales Vilches y Cabrera. En contención los escogidos fueron Molinas y Medel. Para la salida dos volantes externos: Fuenzalida por derecha y Wilchez por izquierda. Para dejar en el ataque a un Paredes nominalmente algo más retrasado y a Gutiérrez como la punta de lanza de este Cacique herido.

En cuanto a los escogidos, en el papel había un solo jugador que no estaba dentro de mis planes (a pesar de los rumores de prensa) y ese era Nelson Cabrera. El defensor que no es de mi gusto, entró con la misión de neutralizar el juego aéreo rival o darle solidez al nuestro (porque no veo otro motivo). Y en términos generales el paraguayo no desentonó.

Ahora, siendo bien honesto, con la inclusión de Cabrera, Ivo Basay me demuestra lo muy desorientado que lo tiene este plantel de jugadores que no conformó, pero  que sí se hizo responsable de dirigir. El entrenador que ha debido enfrentar los vaivenes más sorprendentes de este Colo Colo, éste domingo demostró que es un entrenador en pañales. Que es más defensivo de lo que se especuló a su llegada. Que es bastante temeroso y que no va al choque como si lo hacía como futbolista. (entendiendo que son roles distintos)

El hueso –teniéndolo absolutamente todo- no supo leer un partido que se le presentó favorable a nuestras pretensiones hasta el minuto ciento uno. Pero que a pesar de todo, tristemente lo desperdició!... porque para todos los Colocolinos, el de este fin de semana fue un empate con gusto a derrota.

Pese a la arenga del día anterior y de la respuesta de los hinchas que llenamos la Ruca, el equipo de Basay ya a los 5 minutos lo iba perdiendo con un penal inexistente. Error arbitral de marca mayor, que condicionó de ahí en más todo el desarrollo del encuentro. (Puga le muestra tarjeta amarilla a Castillo) ...Con el 0 a 1 rápidamente Colo Colo entró en desesperación y las amarillas empezaron a sucederse una tras otra. Con la sorpresiva ventaja, el equipo de mentira hizo rotar el balón y aquello descontroló a varios de los nuestros.

Las reiteradas faltas, sumado a un árbitro incapaz de llevar las riendas de un partido de esta connotación y de esta trascendencia, hacía que Colo Colo en escasos minutos ya fuera perdiendo. Se llenara de amarillas y de fútbol poco y nada.

Con el transcurso de los minutos, los jugadores del Cacique se vieron temerosos de salir del fondo del campo con pelota dominada. Boris Rieloff totalmente nervioso, demostró que no está a la altura de las exigencias de Colo Colo. El lateral totalmente contenido y sin confianza, evidenciaba que la camiseta le pesaba un quintal. Recién cuando se produjeron las dos expulsiones de las madres, el defensor entre otros, se soltó y se atrevió a avanzar a campo rival.

Cuando las ideas eran escasas y confusas, y cuando la única gran llegada nuestra era por medio de un estupendo tiro libre de Medel, viene la primera tarjeta roja del encuentro. Totalmente ajustada a reglamento por una sucia falta en contra  de Medel. La ausencia de un jugador en la vocal fue aprovechada por Colo Colo, que recién ahí se atrevió a cruzar al campo contrario. A pesar de aquello, los contragolpes nos mantuvieron timoratos e inseguros.

Cuando Lucas Wilchez emergía como uno de los destacados, el argentino saca una jugada propia de un partido de este tipo. El Veneno -desempeñando el rol de Jerez- llega como marcador de punta en área propia (presionado por Vargas) y entrega el balón con un suave cabezazo a su portero Castillo. Controlado el peligro, rápidamente se desmarca. Conduciendo el balón, el volante avanza por la orilla, llega a media cancha y se conecta con Gutiérrez. El pájaro devuelve (es bajado criminalmente por un defensor azul) y Lucas continúa en demanda del arco rival, se saca a otro con un caño y se mete hasta el fondo. Mete centro y penal del mismo que segundos antes había asesinado al pájaro. Doble amarilla y roja para el defensor madre y penal para el Albo… Tremenda jugada del argentino que como lo he dicho en todos los tonos, es absolutamente necesario en la oncena Colocolina, ya que como volante por izquierda ofrece mucha colaboración en defensa e ideas  claras en el ataque.

Tras el cobro y parado en el punto penal se posicionó el capitán Paredes, que sin dudarlo fusila al portero de las plumíferas. Golazo del 7… Colo Colo sin muchos merecimientos logró el empate que nos llevó al descanso.

Con el inicio del segundo tiempo Basay mantuvo la misma oncena. El excesivo respeto al rival me disgustó en demasía. Con dos jugadores menos, la señal del técnico debio ser la de buscar la ventaja e imponerse a la escuadra de la lechuza desde el primer segundo de la segunda etapa. Sin perjuicio de aquello, los jugadores salieron con la disposición.

A los minutos, el chapa Fuenzalida de bastante entrega en la cancha tuvo la oportunidad para marcar la ventaja pero se lo perdió. El ex cruzado, que corre y mete bastante, es un jugador que desperdicia todo el esfuerzo físico que hace, en pésimas decisiones técnica-futbolísticas. Siempre el volante hace un enganche demás, saca un mal centro o se queda con el balón en exceso y en partidos como éste, esa leve diferencia podría (y pudo) marcar la deseada supremacía.

Cuando a las claras sobraban defensores en el Albo, por fin a los 52 minutos el entrenador se decide por una sustitución. Pero cuando observo que es Medel el escogido para abandonar la cancha y no uno de la zona defensiva, la decisión de Basay me pareció aun más errada. El volante, que para algunos no fue tan trascendental, para mi sí mostró presencia y disposición… Con el ingreso de Mauro Olivi, el deseo de Basay y de la hinchada era que el pampa le diera más profundidad y mayor claridad en el último pase.

A los 59 minutos el desequilibrio se produjo. El lateral izquierdo Patricio Jerez de correcto cometido, saca un centro al área azul y el mejor del torneo, Esteban Paredes, se anticipa al boquita suelta de Herrera y es golazo de Colo Colo. Con la ventaja del Popular, el cuadro azul estaba practicamente knock out… faltaba el golpe letal.

Con el 2 a 1 y el rival con dos hombres menos, yo solo quería que el partido terminara YA... Pero los imbéciles de siempre, que se cuelgan en las rejas, hicieron que el partido se interrumpiera en al menos dos oportunidades, en momentos en que solo era necesario que el reloj corriera. ¿Hasta cuándo estos monos que dicen amar a Colo Colo, terminan por perjudicarlo?

Entre la espera y el reinicio del partido, viene el peor error de todos. Juan Castillo, que debiese enseñar a otros con su experiencia -luego de una falta a favor nuestra- sale a putear a Olivi y el árbitro le muestra doble amarilla, y con ello se va a la duchas el portero Albo (correcta decisión arbitral). En ese momento mi rabia con el uruguayo era absoluta. Yo que lo he defendido constantemente, en ese momento sentí que todas las puteadas eran merecidas y con todo el enojo no me cansé de recriminarle su error. Con este episodio sentí que el partido se nos podía ir al carajo.

Colo Colo sin mucho fútbol, pero con bastante actitud y amor propio de algunos jugadores, hasta ahí se imponía al rival de siempre… Las cochinas hasta ese momento estaban resignadas a que los minutos avanzaran y el partido terminara. En la galería sur, unas tres mil quinientas mitómanas observaban como sus jugadores eran sobrepasados –una vez más- por El Más Grande.

Con la salida del arquero, Basay junto con putearlo merecidamente, sacó a Gutiérrez para permitir el ingreso de Olivares... La pérdida de un jugador hizo ver temeroso nuevamente al Albo. Si bien los contrarios no tuvieron tantas llegadas a nuestro pórtico, las oportunidades que tuvieron si nos causaron más de algún susto. En una de esas se produjo un hecho horrible para la integridad de uno de los nuestros.

El recién ingresado Olivares es crudamente agredido por un defensor rival y con el hecho se produce una nueva equivocación arbitral. Pero esta vez de marca mayor. Tras un centro que obligó al arquero salir de los palos, Acevedo criminalmente infracciona a la Araña  en su rostro, lo que obliga a interrumpir por largos minutos el partido. Sin posibilidad de cambio, se tuvo que esperar que el canterano pudiera estar en condiciones de jugar. Pero a pesar de ponerse de pie, el jugador nunca estuvo bien.

Pese a todo, Olivares tuvo luego una reacción notable. Tras un remate de media distancia del llorón de Rivawea, el arquero saca al corner y nuevamente se resiente. Minutos de espera y el término del partido se postergaba aun más.

Basay dispone de la tercera sustitución. Sale un tremendamente ovacionado Esteban Paredes, que demostró el compromiso y la jerarquía que se debe tener para jugar en Colo Colo. El capitán es el jugador clave de este equipo y su trabajo es lo que marca la diferencia a favor nuestro. El que ingresó fue el porteño Muñoz.

Mi pensamiento en ese momento fue de desaprobación. Soy de la idea que los referentes nunca se sacan en partidos de este tipo y menos cuando todo estaba como estaba. Y Colo Colo justamente carece de referentes, por tanto, sacar a Paredes era sacar al corazón de este plantel…  Recordé en ese minuto el partido del apertura 2011, cuando Gallego saca al mismo capitán para hacer ingresar a un defensor… (luego mientras me iba en el auto, en la radio Bio Bio escuché que estaba resentido).

Yo que durante el desarrollo del encuentro tuve la radio encendida, escuché que el reportero en cancha informó que eran 12 minutos los agregados. Sin embargo no vi ni escuché la información oficial emanada del referee. Al rato el cuarto árbitro muestra que son 9 minutos los agregados. Alrededor mío, el tema era comentado por los hinchas. Muchos no entendían la situación y aquello causaba molestia. Yo solo pensaba y me importaba que los jugadores se concentraran en sentenciar el encuentro.

Pero eso nunca ocurrió. Con Olivi y Muñoz en ofensiva, sumado a Fuenzalida, la farra se empezó a poderar del cuadro Albo. Los de azul que solo esperaban que terminara el partido, al igual que todos nosotros, quemaban sus últimos cartuchos con un contragolpe en velocidad de un inexistente Vargas o un pelotazo a lo que saliera. Era la espera del final que nunca llegaba.

Basay y miembros de la banca hacían gestos al árbitro para que lo terminara. La gente empezó a impacientarse y la farra continuaba. Aquí me quiero detener un poco, porque Colo Colo en partidos como éste o en futuros internacionales (si es que clasificamos), necesita de jugadores con  verdadera jerarquía. El ejemplo lo tenemos más que claro. El mismo Paredes en la actualidad o Barrios hace un par de años, se ganaron el aprecio de la hinchada, porque fueron profesionales con un amor propio que trasunta todo obstáculo, momento o complejidad existente. Son hombres con entrega desbordante y con calidad futbolistica. Sin embargo, el plantel de hoy (y desde hace buenos años) carece de aquello. Muchos son correctos deportistas, pero sin pasión ni voluntad.

En ese sentido quedó claro que Olivi, siendo un buen futbolista, no aprovechó la oportunidad de trascender. Porque los jugadores grandes son los que trascienden en este tipo de duelos. El argentino podrá brillar contra equipos en encuentros menores, pero ante la UC en San Carlos y antes las madres en la Ruca su nivel fue bajísimo. Teniendo todo para habilitar a un compañero y poder aniquilar a las lechuzas, el pampa prefirió hacer una demás o anotar su propio gol bonito y claramente eso hizo farrearnos el triunfo.

Muñoz en cierta manera también muestra lo mismo. Son jugadores que valen más de lo que juegan y hasta ahora no han justificado el precio pagado.

Hasta ahí el equipo temerosamente respondía. Con un hombre más, varios de los nuestros prefirieron reventarla. Clara muestra de la falta de jerarquía de casi muchos de los jugadores del plantel. En ese sentido, un Esteban Paredes se habría metido en el corner para aguantarla y que la desesperación y el nerviosismo siga siendo de los rivales y no de los nuestros. Pero nadie lo hizo. Olivi que buscaba -con un cruce de balón- habilitar a uno blanco, termina dejando la pelota en los pie de un azul y una nueva contra del rival ... Tremenda torpeza, la que se produjo al menos en dos ocasiones.

Pasaban lentamente los minutos. Basay seguía haciendo señas y el estadio expectante esperaba que sonara el pitazo final. Se percibía un cierto temor. Como que algo podía pasar… Y pasó! … pelotazo sin sentido de una madre a nuestra área grande, Osmar Molinas cabecea instintivamente. El balón se va hacia atrás y un adelantado (pero casi inconciente) Olivares no es capaz de responder y la pelota golpea en el poste derecho e ingresa lentamente al pórtico…

El silencio fue horrible. La sensación de los oídos tapados se volvía a sentir en el Monumental. En ese minuto se me vinieron todas las reflexiones que tuve durante el desarrollo del partido… La rabia acumulada por la tontería de Castillo. Las desaprovechadas oportunidades de Olivi, Fuenzalida y Muñoz. Los simios que retrasaron la continuidad del partido.

Y ciertamente los errores arbitrales… Pero como dije al inicio, la derrota fue responsabilidad de los nuestros. Colo Colo no supo ganar. Por inexperiencia, falta de nivel, por torpeza o por escasa fortuna. O seguramente por todas juntas. Pero el partido lo perdimos nosotros y eso no tiene ni debe tener cuestionamiento.

En cuanto a la contra. Una vergüenza…

Aquellos que prometieron pasar por sobre Colo Colo terminaron gozando de un empate que salió de la suerte que vienen teniendo las lechuzas… porque quedó demostrado que el equipo chico –a pesar de su presente futbolístico- siempre será posible de superar. Con actitud, convicción y algo de fútbol, hasta un Colo Colo con todas las dudas existentes, lo tuvo en las cuerdas y a un segundo de verlo llorar.

Rabia. Decepción. Malestar. Impotencia… sentimientos que tuve (y que seguramente todos tuvimos) a la salida del Estadio, en sus casas o en local de costumbre. Algunos salieron pateando basureros, otros como yo en silencio, pero incrédulos del desperdicio.

En  cuanto a nuestros jugadores y más allá de los ya destacados Paredes y Wilchez, quiero hacer un reconocimiento a Molinas, que le tocó complicado. De pasar a ser un jugador que metió y guapeó como corresponde, a ser el “villano” de la tarde, sin duda que fue sumamente contradictorio. En ningún caso responsabilizo al paraguayo. Al contrario, creo que hizo un más que correcto trabajo y pienso que la gente así lo entendió. En el globlal bien por Molinas. Como siempre lo dije, había que darle los minutos necesarios para que se ganara una camiseta y en ese sentido su rendimiento ha ido paulatinamente en ascenso.

Destaco a Medel porque tuvo sangre y entrega. No fue el volante de salida que todos hubiésemos deseado, básicamente porque no es un 10 según mi criterio. Ya muchos nos hemos convencido que su posición es la de doble seis, pero a pesar de aquello, el ex audino tuvo buenos pasajes y no debió salir. El cambio debió ser Olivi por un defensor (tal vez Jerez), dejando a Medel más retrasado junto a Molinas para contener a un rival sin respuestas. Mal Basay a mi juicio.

Vilches sin ser un valuarte, mostró simpleza y junto a Cabrera no se complicaron. A ratos se agradecía que la reventaran… Jerez tuvo un par de cosas, pero lo mejor fue marcar por su sector a Vargas y Aranguiz. (con la expulsión del segundo, la labor se le alivió). La colaboración de Wilchez fue esencial.

Y Gutiérrez poco. Pensé que en este partido iba a aparecer… Al principio lo vi nervioso y muy impreciso. Luego se metió en el partido, pero no fue lo que se esperaba.

En conclusión, la presentación futbolística de Colo Colo fue irregular. Nunca desentonó, pero tampoco nunca pareció totalmente convincente. En partidos de esta índole, una mala tarde se puede salvar con mucha actitud… algo que a ratos pareció ser nuestra arma de triunfo…

Gallego en su momento lo dijo y tenía razón. Al Cacique le faltan jugadores que cierren un partido. Con Paredes no es suficiente. Uno confiaría en que Castillo, Millar, Scotti y alguno otro por ahí lo hicieran, pero ya hemos visto que con ellos no podemos contar… 

El saldo que arroja este 2011, en cuanto a los enfrentamientos contra las de blusa azul, es absolutamente negativo. Ambos partidos los tuvimos en el bolsillo, pero en los últimos minutos y por errores nuestros (incluidos los de la banca), se nos desvanecieron de las manos…

En cuanto al equipo chico, más de lo mismo. Como ha sido la tónica de este club de fútbol lleno de fracasos, vergüenzas y amarguras. Hoy festejan un empate que les cayó del cielo… y de paso, siguen rompiendo records... El de cumplir 11 años sin vencernos en el Monumental… 




PD: Como no todo puede ser malo, tuve el gustazo de saludar y compartir con mi colaboradora y amiga @Javi_1711, que junto a los chicos y chicas de Socios de Arellano, estuvieron pintando la cara a los hinchas en el ingreso de sector Océano... un abrazo y un beso grande para ti Javita. Saludos para tu hermana y papá. =)

Una imagen para el recuerdo. 

sábado, 9 de julio de 2011

OSMAR MOLINAS SE PUSO LA "5" DEL ALBO


Paraguayos iban, paraguayos venían. Esa ha sido la tónica en esta semana de Colocolo. Porque a la partida del Mingo Salcedo, hoy se llevó a cabo la presentación del nuevo refuerzo del club, el paraguayo Osmar Molinas.

El contención de 24 años y con estatura de 1,84 mts, viene a ser el reemplazo de su compatriota en el mediocampo de quite y a ganarse un puesto en el equipo de Gallego. Este jugador viene de una reciente pre-nómina a la Selección guaraní, donde no quedó en el listado definitivo de Gerardo Martino para ir a la Copa América. Además, de haber sido constantemente nominado a la sub - 23 de su selección.

Molinas debutó el 2005 por el Olimpia del Paraguay, el que ha sido su único equipo hasta hoy. Con lo largo de las temporadas, se fue ganando el cariño de la hinchada y el liderazgo dentro de la cancha. Durante el 2009 tuvo una importante lesión en el peroné de su pierna derecha, lo que lo imposibilitó de jugar por largos meses.

Lo señalado anteriormente es la información oficial que se tiene del refuerzo. En lo personal solo vi jugar en dos oportunidades a Osmar Molinas. El primero en vivo y en directo -en Talcahuano durante el 2009- en un partido jugado en la inauguración del estadio CAP, entre la Selección Chilena y la Paraguaya con el resultado final de 2 a 1 a favor de los nuestros. Y la segunda oportunidad, en un Colocolo frente a Olimpia, partido amistoso jugado en Antofagasta en el 2010 y transmitido por la TV, donde Molinas anotó un penal en la definición que se efectuó, luego del empate 2 a 2 en los noventa minutos.

Evidentemente, con lo poco y nada visto, prefiero no decir mucho al respecto. Comentarios de personas que lo han visto jugar y en las que confío, me han dicho que es un jugador con “buen pie” y de bastante carácter en el mediocampo. Si bien no sería el típico contención “picapiedrero”, sino más bien un jugador técnico y de salida limpia, me cuentan que tiene bastante quite y personalidad en la cancha.

Sin embargo, hay un hecho que hay que consignar con anticipación y espero que no sea relevante. Está absolutamente confirmado, incluso por el mismo entrenador, que este refuerzo no fue pedido por  el Tolo. Como nos enteramos durante semanas anteriores, el Tolo quería a Olmedo o Pelletieri en la contención, dos jugadores que son destacados en la posición y en sus respectivos equipos. Al no concretarse la llegada de alguno de los dos, las opciones se redujeron a Damonte de Godoy Cruz y a Osmar Molinas, donde finalmente se optó por el paraguayo.

Espero –y creo representar a todos- que Molinas si sea un real aporte para el equipo. Dentro del esquema de Gallego, el contención es clave. Ni Salcedo, ni Pavez, ni Cabión han sido del gusto del Tolo. De tal manera, esperamos y así lo deseamos, que Osmar si le de las cualidades que el entrenador requiere y que el equipo necesita en cancha, estos son: liderazgo, buen quite y excelente entrega del balón.

Mucho éxito Osmar, que tu estadía en el Cacique sea lo mejor en tu carrera futbolística. Acá se llega a morir por la camiseta y a ganarlo todo. Bienvenido paragua y desde hoy eres parte del Más Grande.