Para nadie es un misterio que el
2013 es un año cargado de deseos y desafíos en lo que a Colo-Colo se refiere.
El hincha Albo agotado de los continuos fracasos deportivos, anhela y se
manifiesta deseoso de que el Cacique retome el protagonismo que desde hace un
tiempo ha entregado en bandeja a su archirival.
Colo-Colo de la mano de Blanco y Negro no ha estado a la altura de lo que históricamente corresponde y las consecuencias inevitablemente han estado a la vista de todos.
Con planteles a todas luces desjerarquizado, con un listado enorme de contrataciones que han llegado y se han ido sin pena ni gloria, con inferiores que no son ni la sombra de décadas pasadas, y con entrenadores que cada seis meses han debido asumir una tarea prácticamente imposible, la suerte de Colo-Colo ha estado entregada a pésimas decisiones dirigenciales que no son más que la “causa y efecto” de nuestro amado equipo y que reflejan irremediablemente el actual momento que vive el Cacique.
Y aunque ByN intente decir o mostrar algo distinto, el futuro que le depara al Colo-Colo 2013 no deja de ser algo incierto.
Porque en un 2012 de altibajos (de más bajos que altos), recién con el arribo de Omar Labruna y Jorge Fleitas muchos hinchas nos ilusionamos con un Cacique a ratos distinto. Un equipo que por pasajes lavó la mala imagen mostrada y que con más ímpetu que fútbol terminó dejando un cierto gusto a conformidad, reconociendo la escasez de plantel y la pésima preparación física que los jugadores tuvieron al inicio de año.
Al quedar inobjetablemente eliminados por Unión Española, el discurso de Labruna fue claro y ratificado por los regentes de Blanco y Negro: Colo-Colo debía imperiosa e inteligentemente reforzarse y con el arribo de contrataciones claves, la meta para 2013 sería indudablemente ganarlo todo.
En ese sentido Omar Labruna (guste o no) supo dejar en evidencia las falencias del plantel 2012, vacíos que por años no fueron satisfactoriamente cubiertos y que en play-off del Clausura nos terminaron por pasar la cuenta.
Un arquero, dos centrales, uno o dos volantes de contención, un volante de creación y un lateral izquierdo eran las prioridades que Colo-Colo requería para hacer frente los nuevos desafíos. Sin embargo, a solo horas de la Noche Alba y a pocos días del debut en el torneo nacional, el entrenador sigue sin disponer de lo que solicitó y el funcionamiento del equipo en los amistosos de pretemporada le siguen dando la razón.
¿Qué ha hecho en ese sentido la concesionaria?. Prácticamente nada. Un sin fin de jugadores han sido “sondeados”, pero ninguno de ellos llegó.
Blanco y Negro ha dicho que no dispone de recursos para invertir, pero han tenido cara para exigirle públicamente al argentino que este año debe ganar absolutamente todo. El señor Juan Gutiérrez, prácticamente un vocero de los empresarios, ha sido incapaz de cumplir con los requerimientos del entrenador y su trabajo como Gerente Deportivo a todas luces no satisface en lo más mínimo para lo que fue contratado.
Es por eso que Labruna está molesto y con justa razón. Y si bien el entrenador declaró el pasado domingo en El Mercurio de estar tranquilo con lo que tiene a su disposición, estás declaraciones por más conciliadores que aparezcan, no son más que palabras de buena crianza del estratega que buscan bajar la tensión y enfocarse de lleno junto a sus pupilos en el arranque de temporada.
Porque que si el plantel de Colo-Colo ya requería imperiosamente un defensa central para darle alternativa y solidez a la línea defensiva (considerando el retorno de Sebastián Toro), resulta que ahora no cuenta ni con el canterano ni tampoco con el refuerzo solicitado.
El entrenador solicitó el arribo de un contención, pero además de no contar con Rodrigo Millar, lo cierto es que tampoco han contratado al otro volante que tanto se necesita para el equilibrio en el medio campo.
Para qué decir del sector izquierdo, en donde ByN ya declaró que Manuel Bravo no continuará en el club, pero tampoco ha llegado la alternativa a lo que pueda hacer el colombiano Domínguez.
Es por eso que ante la impaciencia y la necesidad de conformar un equipo competitivo, Omar Labruna ha tenido que improvisar con Fierro y Coria en el medio, e inclusive apostando por el retornado Esteban Pavez. Ha tenido que recurrir a Delgado como alternativa en defensa y no se extrañen que ante una eventual lesión o suspensión de Domínguez, deba ser Fuenzalida el que deba jugar por ese sector… ¡Que vergüenza para el equipo más importante del fútbol nacional!
No se si será una virtud o un defecto, pero a veces me pongo mal pensado y a ratos creo que detrás de todo esto hay manos negras que quieren hacerle a Omar Labruna el trabajo “a cuadritos”.
¿Pero por qué no podría ser así?. Conocemos el turbio actuar al interior de Blanco y Negro y sabemos que algunos directores no están muy contentos con la situación extra-futbolística (accidente automovilístico) en la que se vio involucrado Omar Labruna. De hecho no fueron pocos los que creyeron que el escándalo noticioso del entrenador había sigo decisivo en la eliminación de Colo-Colo.
En el interior del directorio se dudó de la continuidad de Labruna al mando del primer equipo y no fue extraño que algunos medios informaran que ciertos empresarios miraban con buenos ojos la disponibilidad de Borghi al quedar cesante en la Roja.
Públicamente la concesionaria comunicó que Labruna contaba con todo su respaldo, ignorando haber conocido la verdad de los hechos, sin embargo no son pocas las voces que confirman que Álvaro Romero y otros funcionarios de la sociedad anónima sí conocían del episodio y de lo realmente acontecido.
¡En fin!... Lo cierto es que Labruna cometió un error y eso no admite discusión. Pero si los mismos que internamente lo juzgan decidieron confirmarlo en el cargo, parece lógico que de parte de la concesionaria exista un claro apoyo al entrenador en aras de Colo-Colo y de la tranquilidad de un plantel que públicamente salió a respaldarlo.
Hoy vemos que ese apoyo dirigencial no ha existido, al menos en cuanto a la conformación del plantel para este año. Entonces, no se si resulta tan extraño pensar que al interior del empresariado hayan “triquiñuelas” destinadas a complicar el trabajo del entrenador.
En ese sentido me hace bastante ruido la información que indica que el director Anibal Mossa habría tenido un fuerte encontrón con el preparador físico Jorge Fleitas e inclusive con en el entrenador Omar Labruna (algunos hablan de que llegaron hasta los manotazos) en la ciudad de Temuco.
¿No les parece extraño que sucedan estos hechos?
¿O acaso ustedes logran entender que Labruna haya visado el arribo de Labrín –prácticamente listo para firmar- y éste finalmente no llegó?... ¿Y que respuesta se dio para lo acontecido con el argentino Paglialunga?
Álvaro Ormeño manifestó a su inesperada partida que el entrenador le había manifestado su intención de tenerlo para el 2013 y resulta que ByN no le renovó. Algo muy similar ocurrió con Luis Mena que sufrió para lograr cerrar una renovación que a todas luces era sencilla.
Entonces cabe preguntarse ¿Qué cresta quiere Blanco y Negro para Colo-Colo?...
Ante esta incierta respuesta, lo realmente cierto es que la confianza y la esperanza por ver un Cacique ganador está implícitamente contenida en la sangre de los hinchas Albos que año tras año no dudamos en apoyar al equipo. Hoy es la Noche Alba y estoy segurísimo que el apoyo a los jugadores será como siempre ha sido... Pero aquella pasión no nos debe cegar.
Hay un hecho concreto y que no debemos obviar: Omar Labruna advirtió las carencias del plantel y ha tenido (y ha debido) lidiar con ellas, sin embargo los dirigentes no han dado respuesta a sus expresas solicitudes, y mi gran temor es que estas carencias -tarde o temprano- nos terminen pasando la cuenta… Ojalá equivocarme.
¡Que Blanco y Negro no diga que no se les advirtió!
Colo-Colo de la mano de Blanco y Negro no ha estado a la altura de lo que históricamente corresponde y las consecuencias inevitablemente han estado a la vista de todos.
Con planteles a todas luces desjerarquizado, con un listado enorme de contrataciones que han llegado y se han ido sin pena ni gloria, con inferiores que no son ni la sombra de décadas pasadas, y con entrenadores que cada seis meses han debido asumir una tarea prácticamente imposible, la suerte de Colo-Colo ha estado entregada a pésimas decisiones dirigenciales que no son más que la “causa y efecto” de nuestro amado equipo y que reflejan irremediablemente el actual momento que vive el Cacique.
Y aunque ByN intente decir o mostrar algo distinto, el futuro que le depara al Colo-Colo 2013 no deja de ser algo incierto.
Porque en un 2012 de altibajos (de más bajos que altos), recién con el arribo de Omar Labruna y Jorge Fleitas muchos hinchas nos ilusionamos con un Cacique a ratos distinto. Un equipo que por pasajes lavó la mala imagen mostrada y que con más ímpetu que fútbol terminó dejando un cierto gusto a conformidad, reconociendo la escasez de plantel y la pésima preparación física que los jugadores tuvieron al inicio de año.
Al quedar inobjetablemente eliminados por Unión Española, el discurso de Labruna fue claro y ratificado por los regentes de Blanco y Negro: Colo-Colo debía imperiosa e inteligentemente reforzarse y con el arribo de contrataciones claves, la meta para 2013 sería indudablemente ganarlo todo.
En ese sentido Omar Labruna (guste o no) supo dejar en evidencia las falencias del plantel 2012, vacíos que por años no fueron satisfactoriamente cubiertos y que en play-off del Clausura nos terminaron por pasar la cuenta.
Un arquero, dos centrales, uno o dos volantes de contención, un volante de creación y un lateral izquierdo eran las prioridades que Colo-Colo requería para hacer frente los nuevos desafíos. Sin embargo, a solo horas de la Noche Alba y a pocos días del debut en el torneo nacional, el entrenador sigue sin disponer de lo que solicitó y el funcionamiento del equipo en los amistosos de pretemporada le siguen dando la razón.
¿Qué ha hecho en ese sentido la concesionaria?. Prácticamente nada. Un sin fin de jugadores han sido “sondeados”, pero ninguno de ellos llegó.
Blanco y Negro ha dicho que no dispone de recursos para invertir, pero han tenido cara para exigirle públicamente al argentino que este año debe ganar absolutamente todo. El señor Juan Gutiérrez, prácticamente un vocero de los empresarios, ha sido incapaz de cumplir con los requerimientos del entrenador y su trabajo como Gerente Deportivo a todas luces no satisface en lo más mínimo para lo que fue contratado.
Es por eso que Labruna está molesto y con justa razón. Y si bien el entrenador declaró el pasado domingo en El Mercurio de estar tranquilo con lo que tiene a su disposición, estás declaraciones por más conciliadores que aparezcan, no son más que palabras de buena crianza del estratega que buscan bajar la tensión y enfocarse de lleno junto a sus pupilos en el arranque de temporada.
Porque que si el plantel de Colo-Colo ya requería imperiosamente un defensa central para darle alternativa y solidez a la línea defensiva (considerando el retorno de Sebastián Toro), resulta que ahora no cuenta ni con el canterano ni tampoco con el refuerzo solicitado.
El entrenador solicitó el arribo de un contención, pero además de no contar con Rodrigo Millar, lo cierto es que tampoco han contratado al otro volante que tanto se necesita para el equilibrio en el medio campo.
Para qué decir del sector izquierdo, en donde ByN ya declaró que Manuel Bravo no continuará en el club, pero tampoco ha llegado la alternativa a lo que pueda hacer el colombiano Domínguez.
Es por eso que ante la impaciencia y la necesidad de conformar un equipo competitivo, Omar Labruna ha tenido que improvisar con Fierro y Coria en el medio, e inclusive apostando por el retornado Esteban Pavez. Ha tenido que recurrir a Delgado como alternativa en defensa y no se extrañen que ante una eventual lesión o suspensión de Domínguez, deba ser Fuenzalida el que deba jugar por ese sector… ¡Que vergüenza para el equipo más importante del fútbol nacional!
No se si será una virtud o un defecto, pero a veces me pongo mal pensado y a ratos creo que detrás de todo esto hay manos negras que quieren hacerle a Omar Labruna el trabajo “a cuadritos”.
¿Pero por qué no podría ser así?. Conocemos el turbio actuar al interior de Blanco y Negro y sabemos que algunos directores no están muy contentos con la situación extra-futbolística (accidente automovilístico) en la que se vio involucrado Omar Labruna. De hecho no fueron pocos los que creyeron que el escándalo noticioso del entrenador había sigo decisivo en la eliminación de Colo-Colo.
En el interior del directorio se dudó de la continuidad de Labruna al mando del primer equipo y no fue extraño que algunos medios informaran que ciertos empresarios miraban con buenos ojos la disponibilidad de Borghi al quedar cesante en la Roja.
Públicamente la concesionaria comunicó que Labruna contaba con todo su respaldo, ignorando haber conocido la verdad de los hechos, sin embargo no son pocas las voces que confirman que Álvaro Romero y otros funcionarios de la sociedad anónima sí conocían del episodio y de lo realmente acontecido.
¡En fin!... Lo cierto es que Labruna cometió un error y eso no admite discusión. Pero si los mismos que internamente lo juzgan decidieron confirmarlo en el cargo, parece lógico que de parte de la concesionaria exista un claro apoyo al entrenador en aras de Colo-Colo y de la tranquilidad de un plantel que públicamente salió a respaldarlo.
Hoy vemos que ese apoyo dirigencial no ha existido, al menos en cuanto a la conformación del plantel para este año. Entonces, no se si resulta tan extraño pensar que al interior del empresariado hayan “triquiñuelas” destinadas a complicar el trabajo del entrenador.
En ese sentido me hace bastante ruido la información que indica que el director Anibal Mossa habría tenido un fuerte encontrón con el preparador físico Jorge Fleitas e inclusive con en el entrenador Omar Labruna (algunos hablan de que llegaron hasta los manotazos) en la ciudad de Temuco.
¿No les parece extraño que sucedan estos hechos?
¿O acaso ustedes logran entender que Labruna haya visado el arribo de Labrín –prácticamente listo para firmar- y éste finalmente no llegó?... ¿Y que respuesta se dio para lo acontecido con el argentino Paglialunga?
Álvaro Ormeño manifestó a su inesperada partida que el entrenador le había manifestado su intención de tenerlo para el 2013 y resulta que ByN no le renovó. Algo muy similar ocurrió con Luis Mena que sufrió para lograr cerrar una renovación que a todas luces era sencilla.
Entonces cabe preguntarse ¿Qué cresta quiere Blanco y Negro para Colo-Colo?...
Ante esta incierta respuesta, lo realmente cierto es que la confianza y la esperanza por ver un Cacique ganador está implícitamente contenida en la sangre de los hinchas Albos que año tras año no dudamos en apoyar al equipo. Hoy es la Noche Alba y estoy segurísimo que el apoyo a los jugadores será como siempre ha sido... Pero aquella pasión no nos debe cegar.
Hay un hecho concreto y que no debemos obviar: Omar Labruna advirtió las carencias del plantel y ha tenido (y ha debido) lidiar con ellas, sin embargo los dirigentes no han dado respuesta a sus expresas solicitudes, y mi gran temor es que estas carencias -tarde o temprano- nos terminen pasando la cuenta… Ojalá equivocarme.
¡Que Blanco y Negro no diga que no se les advirtió!











