Pasan los partidos. Pasan los entrenadores. Pasan los torneos. Pasan los años. Y el problema de Colo Colo sigue agudizándose.
Cientos de reportajes periodísticos e innumerables
páginas tanto en periódicos como en internet se han escrito con el objetivo de
dar en el punto exacto. En la razón de los males que aqueja a esta institución
gloriosa que por un buen tiempo viene pésimamente enfocado en lo deportivo.
Para hacer frente a esta situación, durante los
últimos cuatro años, entrenadores han habido por montón y de las más diversas características.
Sin embargo, todos –sin excepción- terminaron saliendo cuestionados del club. Incapaces
de revertir la situación que aqueja al Cacique.
Con el paso del tiempo y con la actualidad que reina
en el ambiente de Pedrero, me pregunto: ¿Pasa verdaderamente por los
entrenadores la situación en la que se encuentra Colo Colo? ¿No será que los
jugadores tienen muchísimas más responsabilidades de las que uno en principio
imagina o imaginaba?...
Sin pretender acusar a uno u otro jugador del
actual plantel, me parece que Colo Colo necesita hacer una limpieza absoluta
del grupo de jugadores que hoy visten la camiseta del Popular. Ustedes me podrán
decir, ¿pero no fue lo mismo que comentaste a inicios del Clausura? Y la
respuesta es que si. Eso mismo dije…¿Pero hasta qué punto se renovó el plantel?
¿Se privilegiaron las posiciones más necesitadas del plantel? ¿O simplemente se
contrató a gusto de Don Levy y con el amén
de su asesor Jaime Pizarro?
El que ha leído mi blog, sabe que algunos de los
refuerzos de la reciente intertemporada no fueron lo más certeros, tanto en
nombres como en posiciones escogidas. Y el que conoce mi opinión desde hace un
buen tiempo, sabe que desde hace varios años vengo postulando una renovación
del plantel de Colo Colo. Un cambio absoluto. Y si bien, al inicio del Clausura
dejaron el club algunos jugadores que nada tenían que hacer en el plantel
(Gazale, Alayes, Cabión, etc), me parece que el número de solo seis
contrataciones para la segunda parte del año, era un número demasiado escaso
para las inagotables necesidades que teníamos (y seguimos teniendo) como conjunto.
Si es por la partida de algunos miembros del
plantel. Ya en la época de Cagna se dejaron ir a un par de jugadores que a
pesar de todos los logros que nos brindaron, y de todas las alegrías que nos
hicieron vivir, personalmente estimo que ya no estaban en condiciones físicas y
futbolísticas para seguir estando en el Cacique. Pero insisto, la renovación
debe ser aun mayor.
Hoy en el momento que estamos viviendo como
equipo, muchos hinchas –seguramente- recuerdan a un Sanhueza, un Riffo o un Meléndez,
como si aun fueran alternativas para el Albo. Sin embargo estos tres jugadores –más
allá de las críticas por el conflicto con Barticciotto (que no viene al caso)-
fueron jugadores que tuvieron indiscutiblemente su nivel más alto en los años
2006, 2007 e incluso parte del 2008; pero luego su descenso en el rendimiento fue
más que evidente. Fundamentalmente los dos primeros estaban sumamente lentos y
sin la chispa de antaño. Y aunque indudablemente fueron referentes del plantel,
al final de cuenta lo que manda y debe siempre prevalecer en un plantel es el
rendimiento en la cancha. Algo que ellos no lograron mantener en los últimos
torneos.
En la
actualidad tenemos varios jugadores que definitivamente no terminaron por
convencer o definitivamente, terminaron por aburrir. Profesionales que llegaron
con destacados rendimientos en otros equipos. Algunos inclusive tuvieron el
honor de vestir la camiseta de su respectiva Selección de fútbol. Otros han arribado
al Cacique tras costosas sumas de dólares. E incluso algunos han permanecido por
largas temporadas en el plantel tan solo por el apellido o por uno que otro
buen campeonato hecho en Colo Colo, pero sin una regularidad y una consolidación
en el tiempo. ¿Hasta cuándo deben
permanecer inamovibles en el club?
En estos
momentos el Albo está en plena competencia. Y personalmente no voy a caer en el
juego -como muchos- que dicen en la mitad de campeonato, quienes tienen que
irse o quienes tienen que quedarse. Sin duda queda mucho por delante, pero
también los jugadores deben saber que si están en Colo Colo, las exigencias son
tremendamente altas. Todos los ojos están puestos en ellos.
Es por eso
que esta columna busca ser una recarga de energías a aquellos profesionales del
fútbol, que por diversas circunstancias están
hoy en día en el club de fútbol más importante del país: Colo Colo…. Entiéndalo
por favor. Están en Colo Colo.
Seguramente
Ivo Basay está día y noche pensando en como levantar al equipo de estás
inesperadas goleadas que hemos venido sufriendo. Ciertamente debe estar
impaciente en encontrar el equilibrio que nos haga revertir el rumbo. Y si
bien, es un hecho que el entrenador busca –algo desesperado- la manera de darle
el giro al presente del equipo. Ya sea probando línea de tres, luego de cuatro,
para luego volver con una de tres en defensa. O colocando a uno y luego dos en
contención. O probando con un jugador como lateral, luego con otro, para luego
volver a ratificar al primero. Etc, etc, etc…. Nada de eso será lo suficientemente
determinante, si es que los mismos jugadores no entienden y asumen que esto es
Colo Colo.
No basta
con poner el pecho a las balas una y mil veces como en reiteradas ocasiones hemos oído declarar a Scotti ante derrotas vergonzosas. No basta. Hay que estar totalmente concentrados.
Porque errores como esos no pueden seguir ocurriendo y no se pueden seguir tolerando. Definitivamente no se
pueden.
Mientras
los jugadores no dejen absolutamente todo en cancha. Mientras no brinden todo el amor y la
pasión de su trabajo. Mientras no derrochen el más absoluto profesionalismo, concentración y disposición en el césped
durante los noventa y tantos minutos de juego; créanme que seguirán pasando y
pasando entrenadores por la banca norte del Monumental, y no lograremos dar con
la solución al momento que nos aqueja.
Vamos
jugadores!!
Quiero ver
toda la gente, alentando en la galera.
Quiero ver
los jugadores, mojando la camiseta.
Albo tu
eres mi pasión. Albo tu eres mi locura.
Dejen la
vida en la cancha. Yo la dejo en la tribuna.

