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domingo, 8 de abril de 2012

NI EN SEMANA SANTA COLO COLO RESUCITA


Con un día propicio para ir a alentar al Albo, -eso sí- con bastante calor y gran afluencia de hinchas, me sentía con la tranquilidad de que -al menos- Basay esta vez no jugaría a las improvisaciones y por fín repetiría una formación. Y que a decir verdad, -salvo la defensa- es de lo "mejorcito" que tenemos en el plantel.

De antemano se sabía que el de hoy era un encuentro complicado. Al frente se encontraba un equipo bien dirigido, con más de alguna intermitencia en su rendimiento futbolístico durante el año, pero lo cierto es que cuando la Unión Española quiere jugar bien al fútbol, lo hace... Y por nuestro lado se encontraba el Eterno Campeón, que con irregular semestre, precisamente venía de hacer -después de nueve fechas- el mejor partido del año ante la escuadra de Huachipato. De esa forma, y con la urgencia de confirmar lo realizado en la octava región es que llegaban los dirigidos de Ivo Basay al reducto de Plaza Chacabuco.

Pero de confirmaciones ¡las pinzas!. Tras noventa minutos de juego el Cacique no solo terminó siendo vapuleado por un rival que hizo mejor las cosas, sino que además quedaron nuevamente en evidencia todas las vacilaciones que por meses se vienen haciendo patente entre los Colocolinos.

Falta de jerarquía, desconcentración, desinterés, desmotivación y nula idea de un juego asociado son algunas de las calificaciones que se pueden hacer a simple vista al desempeño de los que representan a Colo Colo. Porque salvo contadas excepciones, el resto simplemente nada tiene que hacer en el Cacique.
Es así como sin grandes sorpresas los escogidos por Basay fueron: Prieto en el pórtico; Fuenzalida, Mena, Delgado y Romo en defensa; Caroca y Millar en la contención; Paredes en labores de creación; para finalmente dejar a Olivi, Muñoz y Vidangossy en ataque.

Con el pitazo inicial no debieron pasar muchos segundos para que Colo Colo tuviera su primer aviso de peligro en arco propio. Tal como se ha venido haciendo una costumbre, fue Romo el que por alto no supo cerrar un centro del costado derecho de nuestra zaga, y por poco nos cuesta la apertura de la cuenta. Por segunda semana consecutiva el tirón de orejas es para el defensor.

Transcurría el minuto 19 cuando vino la primera llegada Colocolina. Ésta se produjo por medio de un disparo de Olivi cuyo lanzamiento no produjo mayores estragos al cuadro hispano. Sin embargo, no pasaría mucho rato cuando en el minuto 23 fue Bruno Romo quien avanzó en demanda del área roja. El canterano aprovechó los espacios y cuando hacía la diagonal fue claramente derribado... El árbitro pitó la falta y frente al balón se paró con tranquilidad Carlos Muñoz - que luego de un tire y afloja con Olivi, y con intermediación de Paredes- pateó a un costado del portero rival y con ello la apertura de la cuenta. Gol del Popular.

Con un Colo Colo sin grandes sobre saltos, medianamente protagonista en el campo de juego y con la mínima ventaja, hasta ahí parecía repetir lo desarrollado en el Estadio CAP. De esa forma el equipo de Basay mostraba una que otra oportunidad en ataque y en defensa nuevamente emergía la figura de Luis Mena para ganar los duelos en el mano a mano y para imponerse en el anticipo.

Con los minutos vino una oportunidad creada por Vidangossy, la que lastimosamente terminó acariciando el travesaño y luego una de Romo mediante cabezazo que por poco no entró. Pero a pesar de aquellas dos clarísimas oportunidades de gol, el Cacique seguía careciendo de la anhelada profundidad por los costados. Ni Vidangossy ni Olivi fueron los punteros que seguramente el técnico imaginó y de esa manera lo hicieron sentir los miles de hinchas que mostraron su descontento con el desgano y la falta de compromiso mostrado por estos dos jugadores. Para mi gusto y en concordancia a lo que he venido sosteniendo en el tiempo, ni Vidangossy ni Olivi merecen vestir la camiseta de Colo Colo

Pero cuando el primer tiempo parecía finalizar vino el primer balde de agua fría para los Colocolinos. Por el sector izquierdo de la defensa y luego de un avance que los nuestros no supieron cubrir, fue el rival quien sí los aprovechó con absoluta libertad. Fue así como tras el centro y cuyo remate terminó en el poste, es Díaz quien agarró la segunda pelota y sin dificultad envió el balón al fondo del pórtico de Prieto. En el minuto 43 se producía el 1 a 1.

Con el empate el equipo de Basay evidenció el golpe. Fue así como rapidamente Braulio Leal tuvo la ventaja para la escuadra de Sierra, pero Francisco Prieto estuvo notable para con una mano salvar la portería de Colo Colo. De esa manera los jugadores se fueron al descanso. 

Con cuarenta y cinco minutos por delante, la hinchada parecía confiar en que los jugadores revertirían el empate producido en las postremerías del primer tiempo, tras un encuentro entretenido, equiparado y con llegadas en ambas porterías.

De esa manera y sin sustituciones salieron a la cancha los dirigidos de Basay. En el comienzo todos nos paramos para gritarlo como gol, pero inexplicablemente Olivi la envió por un costado del pórtico rival... ¡Era la ventaja!

Con el correr de los minutos el Cacique cayó en una impresición impensada. Paredes esta vez no gravitó en el medio campo, Vidangossy y Olivi siguieron en su enfermante irregularidad y Millar simplemente terminó por desaparecer entre los rivales. Es así como empezaron a repetirse los pelotazos de nuestra zaga para "crear" alguna llegada a un solitario Carlos Muñoz que corría de lado a lado para atrapar algún balón.

Para destacar es el trabajo incansable de Rafael Caroca, que con un corazón enorme y con mucho despliegue, no se agotó de corretear en el centro del campo. De la misma forma es necesario reconocer el gran desempeño de Francisco Prieto que en muchas oportunidades nos salvó de una goleada que pudo ser histórica para los rojos.

Pero cuando Colo Colo decayó, fue Unión el que apareció. Fue así como el recién ingresado Jean Paul Pineda nos amenazó con un tiro en el poste, pero tras cartón vino un centro por el sector izquierdo que nadie evitó, en el área estaba Herrera que en solitario cabeceó y con total tranquilidad anotó el segundo. Era el 2 a 1 para Unión Española en el minuto 78.

Si ya Colo Colo se veía mal, con la desventaja simplemente se terminó por ver peor. La derrota parecía ser -quiéralo o no- la suerte que correríamos y en un par de ocasiones pudimos ver caer la portería nuevamente. Pero como en este grupo de jugadores, donde el desgano y la falta de jerarquía es lo que resalta, también hay otros que juegan un partido aparte y contra viento y marea dejan todo en cancha. Ese es el caso de Esteban Paredes que en el minuto 82 y con espacios, encaró al portero hispano, se lo quitó con un regate y a festejar!! Gol de Colo Colo y de manera impensada se producía el 2 a 2.

Con una paridad que honestamente no daba justicia a lo que Unión Española había hecho en la segunda etapa, parecía que el Cacique al menos rescataba un empate en Santa Laura... Pero nada de eso ocurrió, y así fue como en el minuto 86 y con tacazo fue Diego Scotti que en plena área colocó la ventaja para los hispanos. Y como si no fuera suficiente, en el minuto 89 fue Cordero que con remate seco venció a Prieto.

Pitazo final y un merecido 4 a 2 para los de Independencia.

... ¿Y para los de Colo Colo?. Solo resignarnos a comernos una vergonzosa goleada que nos tendrá una nueva semana con un genio de mierda.

domingo, 26 de febrero de 2012

LA UDECONCE VOLVIÓ A HACERNOS LA GRACIA


Luego de hacer abandono del sector Océano del Estadio Monumental, me preocupé de sintonizar alguna de las radios que hasta ese minuto habían transmitido el recién concluído encuentro entre Colo Colo y la Universidad de Concepción. En aquel momento de rabia, enojo e impotencia, como Colocolino me parecía oportuno e interesante conocer las declaraciones que ofrecería el técnico Ivo Basay.

Sin embargo -luego de la espera- finalmente aquello no ocurrió. Como se ha venido haciendo una costumbre tras la derrota, el entrenador prefirió no dar la cara ante los medios de prensa y con ello, la actitud del señor Basay cada día más se parece a la del argentino Diego Cagna, que ante la más mínima crítica y ante el cuestionamiento de los hinchas y periodistas, no dudaba en esconder la cabeza.

Y es que el nivel de autocrítica del actual entrenador es prácticamente nulo. Ivo Basay no solo carece de los méritos, de la preparación y de los rendimientos como para dirigir a Colo Colo, sino que además se da el lujo de hacernos creer que todo está estupendamente bien. Sin embargo olvida que él mismo se comprometió a ofrecernos -para la quinta fecha- un Colo Colo en plenitud.... plenitud que no está ni cerca de llegar.

Para el encuentro con el Campanil, el Albo tenía dos sensibles bajas: la del zaguero Pablo Contreras y la del goleador y capitán Esteban Paredes. Y lamentablemente aquello se hizo sentir. Con la ausencia de estas dos piezas fundamentales, el equipo careció de la categoría que el hincha históricamente ha presenciado en sus jugadores.

Con un Colo Colo diezmado, los once que saltaron a la cancha fueron: Prieto; Delgado, Vilches y Romo; Fuenzalida, Caroca, Toloza y Wilchez; Millar; Vidangossy y Gutiérrez.

Y en los primeros minutos el Albo llegó con peligro al pórtico de Brítez. Primero lo tuvo Fuenzalida que con remate desvió por poco. Luego una de las oportunidades más claras del encuentro fue la que desperdició Vidangossy, que inexplicablemente lanzó por sobre el travesaño. Hasta que vino un regalo de los nuestros en el minuto 22. El balón llegaba a los pies de Vilches quien se preparaba para despejar ante la presión de un delantero rival, cuando se produce la absurda descordinación entre el defensor y el portero. El error ocurre debido a que Vilches escucha el aviso de Prieto que va a salir a reventarla (de frente al balón como exige el manual), pero no sale, y en esa milésima de segundo en la que Vilches ve que el guardametas no salió y se arrepintió, el zaguero termina por perderla. El delantero rival saca centro y con tranquilidad Muñoz la manda al fondo del pórtico Colocolino... Estupidez de marca mayor entre Prieto y Vilches.

Con el gol en contra vino toda la desesperación de un Colo Colo que evidencia escaso -por no decir nulo- trabajo táctico. Y es que son justamente estos momentos de adversidad, donde queda de manifiesto que no hay una idea futbolística que rescatar. Simplemente el equipo juega a lo que salga, a la improvisación de los jugadores y a la esperanza de que en un momento de iluminación, alguno de los futbolistas aproveche "la oportunidad".

Sin embargo, y para mala fortuna de todos nosotros, esas oportunidades tampoco fueron aprovechadas por los jugadores del Popular. Lucas Wilchez de -irregular cometido- a los 30 minutos tuvo el empate, pero el argentino envió el balón directamente a la tribuna Magallanes, lo que constituye otra inexplicable oportunidad desperdiciada por los nuestros. Y en portería propia, cuando la primera fracción vivía sus últimos pasajes, la U de Conce tuvo el segundo gol, pero gracias a un oportuno cruce de Bruno Romo, éste termina "comiéndose" un pelotazo que de milagro no se coló en el palo izquierdo de un ya vencido Francisco Prieto.

Con más de 20 mil asistentes, la necesidad de revertir el pésimo primer tiempo era el desafío que el entrenador debía exigirles a sus dirigidos. Y respondiendo a esa intención es que Basay dispuso de dos sustituciones que en el papel debían ser una mejora al rendimiento de la primera fracción: Fierro por un deslucido Fuenzalida y González por un bajísimo Toloza fueron los movimientos provenientes de la cabina técnica.

Sin embargo, la parcialidad Alba no se terminaba de acomodar en sus asientos, cuando vino otro balde de agua fría. En el minuto 52 el equipo de V. H. Castañeda se colocaba 2 a 0, aprovechando las licencias de una defensa Alba que durante todo el desarrollo del encuentro se vio timorata, imprecisa y sobrepasada.

Si ya las cosas estaban complicadas, con el segundo gol de Muñoz todo fue peor. El descontento y la desaprobación del hincha quedaban de manifiesto en cada mal pase o en cada mala decisión de un jugador Colocolino. Las silbanitas, la puteadas y las patadas a las butacas fueron la tónica en la segunda etapa y los jugadores lo sintieron.

Desde la banca Basay decidió apostar por una tercera sustitución y así mandó a la cancha a Olivi en reemplazo de Vidangossy. Y con un rival jugando a defender el favorable marcador y sin un Colo Colo ordenado, es que por largos minutos la tarea del equipo de Concepción parecía cómoda.

A partir de ese momento Colo Colo se posicionó en campo rival y -con cierta sorpresa- apareció a ratos uno que hasta ahí había sido normalmente criticado. Hablo de Miguel Ángel González quien tomó el balón, tuvo un tiro libre que dio en el poste y al menos buscó ser aporte al trabajo del Albo.

Oportunidades para descontar existieron como el cabezazo de Vilches, pero el palo dijo que no. Luego Millar lo intentó con un remate que se perdió por el costado. Corrían y corrían los minutos y la inseguridad en el desempeño de los jugadores era evidente. Pero como el fútbol da revanchas y éstas hay que saberlas aprovechar, el argentino Mauro Olivi buscó el espacio para probar al arco y en el minuto 67 por fin vino una esperanza para el Popular, mediante un estupendo zurdazo del Pampa que se clavó en el pórtico de Brìtez.

Con el descuento la afición se entusiasmó por el empate. Sin embargo la realidad de nuestro Colo Colo no está para imitar aquellas jornadas en que se podía revertir resultados. El Colo Colo de Basay no supo ni pudo encontrar la fórmula y solo mediante "ponchazos a la que te criaste", se trató de conseguir una ahnelada paridad.

El cronómetro avanzaba y vino una doble tarjeta amarilla y la expulsión de Diego Diaz en el Campanil, pero el hombre demás tampoco sirvió para desequilibrar. Y cuando el partido expiraba, vino otra jugada de Wilchez que nuevamente se fue al travesaño y lamentablemente el rebote no pudo ser capitalizado por Gonzalo Fierro.

Fin del encuentro. Enojo, decepción y abucheo generalizado de una parcialidad agotada del pobre trabajo futbolístico y de la incapacidad de revertir momentos adversos. Así como la nula capacidad del cuerpo técnico, que simplemente juega a lo que salga y de jugadores que caen en errores no aceptables para la exigencia que impone pertenecer a Colo Colo.

Con esta paupérrima presentación el equipo de Basay sigue con las mismas dudas e interrogantes del semestre pasado. Y las fechas pasan y pasan... Interrogantes que ni el Director Técnico de Colo Colo es capaz de responder, porque sencillamente prefiere no dar la cara.

domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Y AHORA QUÉ?...


Decepción, rabia y tristeza. Eso es lo que siento como Colocolino tras el partido de ida en las semifinales ante Cobreloa. Y es que con un Estadio Monumental repleto, a pesar del abuso de los dirigentes en el precio de las entradas, el pueblo Albo acompañó al plantel de jugadores y alentó incasablemente como debe ser a un Colo Colo obligado a ganar en casa.

El duelo tenía una presión extra. Más allá del deber permanente que tiene el Cacique de ganar todo lo que enfrenta y del antogonismo que existe con el cuadro naranja, durante la semana -quiéralo o no- sufrimos un remezón que nos motivaba aun más a enfocarnos -al menos- en alcanzar el trofeo número 30 a nivel nacional. Así lo entendían los hinchas, los jugadores y el mismísimo cuerpo técnico.

En la cancha, con una formación que se viene haciendo una constante en los play-offs, con la salvedad de Lucas Wilchez ausente por suspensión, la oncena que saltaba a la cancha David Arellano era con Prieto; Scotti, Vilches y Cabrera; Molinas y Ormeño; Fuenzalida y Medel; Millar; Paredes y Gutiérrez. 

Durante la semana los hinchas apostábamos mayoritariamente por Jerez (o Bravo) por la banda izquierda en reemplazo de Wilchez, quedando Medel relegado entre los favoritos. Sin embargo el técnico Basay optó por el ex audino en aquella posición. Las dudas en el reemplazante se traducían en el trabajo defensivo que ha ofrecido permanentemente el argentino Wilchez y que con Medel -en razón de su irregular semestre- no ibamos a tener. 

El partido comenzó con un Colo Colo voluntarioso pero sin la claridad mostrada ante los sereneses. Y es que el rival era de mayor jerarquía y nuestros jugadores lo sabían perfectamente. Con el correr de los minutos el juego propuesto por el equipo de Basay fue careciendo de una conducción y un liderazgo en el mediocampo. El encargado de aquella tarea, Rodrigo Millar, como ha sido la tónica no apareció en el partido y el Albo con más ahínco que fútbol fue generándose una que otra jugada de riesgo en arco rival. En los primeros pasajes del encuentro fue Colo Colo quien tuvo algunas llegadas no aprovechadas por Paredes y Gutiérrez. Pero cuando Cobreloa tomaba protagonismo en el pasto de Macul y nos alertaba con un gol correctamente anulado por fuera de juego, aparece una jugada trabajada en la que tras un tiro de esquina, emerge el chapa Fuenzalida y desde fuera del área grande saca un derechazo que se clava magistralmente en el palo más lejano de portero Peric. Era el 1 a 0 a los 19 minutos.

Con la ventaja a nuestro favor yo imaginé que Basay tomaría ciertos resguardos en el campo de juego que le dieran solidez y equilibrio al equipo. Si bien Colo Colo debía buscar ampliar la diferencia en el marcador, era el equipo de Acosta -en ese momento- el obligado a emparejar el marcador. Lo importante era que el Cacique -con la ventaja- aprovechara la desesperación del rival y así sentenciar el duelo de ida. Sin embargo pasó exactamente todo lo contrario. Con una defensa cuestionada durante todo el año, los nortinos se atrevieron a meterse entre nuestras líneas y tras un gravísimo error de Cabrera, el paraguayo soltó su marca y dejó solo al atacante loíno, quien a pesar de una rapidísima salida de Francisco Prieto, definió sobre el portero y consiguió el empate de Cobreloa. Era el 1 a 1 a los 22 minutos.

Impotencia y rabia me producía ver como nuevamente eran nuestros propios errores los que permitían las anotaciones del equipo rival. Durante todo el año hemos sufrido del mismo problema y hoy en plena semifinal no era la excepción. Estoy cansado de ver todos los partidos los mismos estúpidos errores y los mismos goles en nuestra portería. Sigo sin entender que hace el paraguayo Cabrera en Colo Colo. Y lo que es peor, en la titularidad.

Luego del empate no hubo mucho más para los nuestros. Sin embargo Cobreloa lo tuvo en más de una ocasión. Un poste salvador y otra bastante clara fueron las opciones del rival. Colo Colo con más actitud que buen fútbol buscó llegar al pórtico de Peric, pero faltó la puntada final. Tanto Paredes como Gutiérrez intentaron pero no lo consiguieron. Faltó finiquitar aquellas jugadas que con La Serena si se definieron.

En el segundo tiempo todos esperábamos que la cosa se revirtiera. Basay dispuso de una sustitución en defensa y para eso entró Mena en reemplazo de Scotti (que por enésima vez me pregunto ¿por qué no está de titular?)... ¿Y Cabrera?... inexplicablemente seguía en cancha.

Con un encuentro de ida y vuelta, el equipo empezó a mostrar clara deficiencia en el sector medio de la cancha. Con un Molinas bajo en su rendimiento y con dos "fantasmas" en cancha como fueron Millar y Medel, el Albo empezó a hacer agua. Muchísimo se extrañó a Wilchez en su recuperación y en el esfuerzo que hace al retroceder y al colaborar por la banda izquierda.

Tras un foul, se produce un lanzamiento de larga distancia a favor de Cobreloa desde el sector izquierdo nuestro, pelota al área, Prieto responde con un manotazo salvador, pero aparece un central loíno quien aprovecha todas las vacilaciones defensivas y anota la ventaja de los naranjas. Inexplicablemente nuestra defensa quiso hacer la línea del off-side, pero con errores infantiles volvimos a regalar un gol al rival.

En ese minuto Basay literalmente se desesperó y las consecuencias no fueron las mejores. Haciendo uso del segundo cambio, ordenó el ingreso de Rieloff para sacar a Molinas. En ese minuto no entendí la sustitución y aun no logro entenderla.... Es cierto que el paraguayo no estaba haciendo un buen partido, ¿pero por qué cargarle la mano al único contención en cancha y no a Millar que hasta ese minuto parecía no estar en el campo de juego? ... claramente el cambio fue un gravísimo error del entrenador. Con aquella modificación el chapa Fuenzalida (que estaba haciendo un correcto partido) es trasladado al centro del mediocampo.

Con todo esto lo único que se consiguió fue desorden en la cancha. Con el ingreso de Rieloff la instrucción fue sacar centros como fuera... y así fue. Algunos constituyeron un cierto peligro a los del norte, pero la gran mayoría fue una facilitación al trabajo de los loínos. Cobreloa aprovechando la altura de sus defensas y lo arropado que estaban, se encargó de despejar cuanto centro llegaba al área. Tarea facil y sencilla para los de Acosta... Y yo me pregunto ¿Por qué jugar al pelotazo en circunstacia que tenemos jugadores que destacan por su calidad técnica y no por jugar al pelotazo?

Con Carlos Muñoz en cancha tras la salida de Gutiérrez (hoy muy impreciso con el balón), una que otra oportunidad poca relevante se tuvo. La más clara fue una evidente falta penal no sancionada en contra del ex caturro... Cuando todo parecía concluir de la peor forma, se produce una excelente habilitación a Esteban Paredes, y el capitán con su pierna más habil gatilla de inmejorable manera, cruzándosela a Peric y es el empate de Colo Colo... 

...Pero tras cartón. Cuando el Albo desperdiciaba la ventaja y la gente no terminaba de festejar el empate, aparece el "fantasma" de Rodrigo Millar. El mismo que durante todo su extenso paso por Colo Colo ha sido un talento enfermantemente intermitente, finalmente apareció, pero no para darnos una alegría precisamente, sino que para simplemente arruinar todo lo hecho durante un laborioso y complicado partido. Cuando la jugada era meter un ollazo al área naranja y aprovechar los segundos que quedaban, el volante engancha inexplicablemente y termina perdiendo el balón.... el loíno avanza en demanda del arco Albo y mete un bombazo que sorprende adelantado a Prieto y que deja boquiabiertos a los más de treinta y cinco mil Colocolinos en la Ruca y a los millones de hinchas a lo largo de todo Chile... Pitazo final. Derrota. Y dura tarea para el partido de vuelta en Calama.

¿Qué se puede decir?... que una vez más queda en evidencia que este equipo no tiene defensa y contención que de garantía y solvencia al equipo. Que hay jugadores que podrán tener mucho nombre y curriculum, pero si no rinden en la cancha, simplemente nada tienen que hacer en Colo Colo. Y que falta muchísimo trabajo... no se si será Ivo Basay el que deba dirigir aquel trabajo, pero ciertamente, a la luz de lo mostrado durante todo este semestre, el entrenador se desorienta y muestra que en partidos claves no sabe afrontar las adversidades que le impone el equipo rival.

Lo lamentable es que nuevamente estamos a un paso del fracaso... no se si podremos revertir el complicado marcador. En estos momentos estoy muy triste y decepcionado, pero seguramente, una vez que se me quite la rabia de la derrota, estaré optimista a que Colo Colo nos dará una nueva alegría, como tantas me ha dado en esta vida.

Vamos Colo Colo!!

lunes, 7 de noviembre de 2011

DESASTROSO PASO POR RANCAGUA


Lo de este domingo en Rancagua es prácticamente más de lo mismo. Historia repetida para los Colocolinos que hemos sido testigos de un irregular segundo semestre y de un año para el olvido. Es así como un Colo Colo sin ideas, sin un trabajo futbolístico y sin un liderazgo visible, terminó cayendo en el Estadio El Teniente, ante un O´Higgins que se sacudió de cuatro derrotas consecutivas y supo aprovechar todos los desaciertos mostrados por el equipo blanco.

En lo netamente futbolístico, varias eran las preocupaciones que tenía como hincha en la antesala del complicado encuentro. Sin duda que la principal era la ausencia de Esteban Paredes. El capitán y corazón de este plantel, cuando no está, se siente su ausencia y muchísimo. Por tanto, era una prueba importante para los jugadores y para Basay el saber de qué manera iban a enfrentar el desafío.

Otra cosa que durante la semana me pareció desafortunada, fue la relegación de Castillo a la banca de suplentes. El uruguayo duramente criticado por mí y seguramente por muchos en el duelo con las madres, sin duda que merecía un gran tirón de orejas por el grave error cometido. Sin embargo, me parece que el puesto de arquero requiere por sobre todo de confianza. Algo que justamente no se le brindó o no se le ratificó al oriental.

Si hacen un poco de memoria, recordarán que en el primer semestre tuvimos una situación parecida. El uruguayo fue visible e injustamente responsabilizado por un pésimo inicio de torneo, situación que produjo la salida de Cagna y la llegada de Gallego. Pero claramente, dichos resultados nunca fueron y nunca serán de responsabilidad de un solo jugador, sino que de todo el plantel. Y ante aquello la confianza del ex Peñarol se vio notoriamente afectada. Y cuando parecía que en el clausura recobrábamos al portero tanto en su nivel como en el protagonismo que se requiere para ser arquero de Colo Colo, Ivo Basay lo margina de su titularidad y le quita el piso. A mi juicio, otra mala decisión del entrenador.

En cuanto a la formación para este domingo, con bastante anticipación supimos cuál serían los escogidos. Ésta fue con Prieto en el arco. Una línea de cuatro defensores con Rieloff por derecha y Jerez por izquierda, sumado a dos centrales: Vilches y Cabrera. Luego Molinas junto a Pavez en contención y dos volantes por fuera. Fuenzalida por  derecha y Wilchez por izquierda. Para dejar a Medel como volante de creación y en solitario a Gutiérrez como delantero.

De ante mano, lo preocupante de este formación recaía en si los elegidos iban a poder darle forma y sustento a un Colo Colo que necesitaba sumar de a tres puntos. Hecho que a la postre no ocurriría.

Desde el primer minuto el Cacique no existió en el césped de El Teniente. Si bien Colo Colo tuvo a once jugadores en cancha, como equipo no hubo nada que rescatar. Ni en lo ofensivo ni mucho menos en lo defensivo. Y eso es muestra que durante todo este tiempo no ha habido mejora alguna.

Ya en los primeros minutos se vio quién tenía ganas de ganar el partido. Es penoso decirlo, pero los jugadores de Colo Colo, que visten y defienden la más gloriosa camiseta, no mostraban interés de imponerse al rival. Y sin duda que eso termina por retratar no tan solo un mal torneo, sino que un pésimo período deportivo que viene arrastrándose en el tiempo. 

Es así como a los 33 minutos el cuadro celeste ya se imponía por 2 a 0 a un Colo Colo nuevamente bofeteado por su rival. Y seamos claros. A nadie extrañaba si el marcador hubiese sido aun más amplio. Las oportunidades desperdiciadas por O´Higgins fueron muchas y gracias a la impericia de sus delanteros y las buenas intervenciones de Prieto, el marcador terminó en el primer tiempo de esa manera.

¿De Colo Colo qué se puede decir?... una nueva vergüenza. Con una clara oportunidad desperdiciada por Rieloff que llegó con todo el perfil y la potencia para definir en diagonal ante Marín (jugadas que normalmente  terminaban al fondo de las mallas cuando defendía la camiseta de Audax), ahora son muestra de que tenemos jugadores sin la jerarquía necesaria. Y la segunda y más clara opción del primer tiempo fue la de Fuenzalida. El volante estando totalmente solo frente al pórtico y en inmejorable posición, termina por pifiar y enviar el balón a las manos del arquero rival. Ciertamente ésta y muchas jugadas ratifican lo que he dicho sostenidamente sobre el jugador (He sido tan claro al respecto, que comentar lo mismo sería un exceso).

Para finalizar la primera fracción se produce la expulsión de Gutiérrez. La torpeza del delantero revela que muchas cosas están mal en Colo Colo. En ese sentido, recién la semana pasada tuvimos la experiencia de ser parte de un encuentro pésimamente arbitrado, donde se enfatizó en la necesidad de que los jugadores ayuden con su comportamiento. Que se dediquen a jugar!!... Pero a solo una semana de aquello, el pájaro de irregular torneo insulta al árbitro y se va derechamente a la duchas…. ¿será otro castigado más de Basay?

En cuánto a los goles, más de lo mismo.  Ambos generados por nuestra banda izquierda y donde Jerez mostró todas las falencias que tiene y ha tenido en el puesto. En el primer gol, el volante rival tuvo todo el tiempo del mundo para avanzar por aquella franja, controlar el balón, acomodar el mismo y enviar un centro que fue aprovechado por el delantero rival. ¿Quién salió a apretar al rival? …Nadie.

Con esta jugada vuelven a quedar en evidencia muchas cosas. Que no hay motivos para haber relegado a Bravo a la banca, tomando en cuenta que tanto con La Serena como con la UC, el joven lateral no tuvo colaboración en labores defensivas y Basay erró en posicionar a Olivi como volante por izquierda...Que Cabrera no cumple lo mínimo que se le pide: ganar el juego aéreo. Si bien con las madres se vio correcto, también es cierto que los rivales de azul tenían dos jugadores menos. ¿En un once contra once habría mostrado la misma solidez? ...Y que Vilches, con una incomprensible jineta de capitán, fue un fantasma en el campo de juego y cuando su pareja defensiva no está a la altura del Popular, al quili se le contagian todos los ripios futbolísticos. En cuanto a Jerez, el ex acerero nunca me ha convencido y ante eso, prefiero darle la camiseta de titular a Bravo.

En el segundo gol celeste se repite la fórmula anterior, pero esta vez a ras de suelo. Sagredo teniendo todo el tiempo y el espacio, encara con velocidad y genera un ataque por la misma banda sin que uno de los nuestros saliera a cortar la jugada del rival. El pequeño volante profundiza a Lorca, quién con espacio saca un centro que es conectado por otro delantero con un suave toque de balón. Con ésto se produce el 2 a 0, marcador que resultaría definitivo.

Con cuarenta y cinco minutos por delante los hinchas esperábamos un Colo Colo que saliera a acortar las cifras y que revertiera la pálida imagen del primer tiempo. Para eso Basay restableció la ofensiva con el ingreso de Muñoz por un Pavez que NADA tiene que hacer en Colo Colo.

Con un jugador menos y un partido prácticamente definido, el equipo de Rancagua esperó inteligentemente al Cacique y dio claras muestras que la orden técnica era la de asegurar el resultado. O´Higgins que decidió retroceder sus líneas y hacerse fuerte en el mediocampo, nunca perdió el control del partido y de esa manera se generó un par de clarísimas nuevas oportunidades que pudieron aumentar el marcador. Prieto fue clave para que Colo Colo no se llevara una nueva goleada.

A los 55 minutos Basay dispuso de la segunda modificación con el ingreso de Olivi por Wilchez. El entrenador que no le apunta a las sustituciones y no hace buena lectura de los encuentros, sacó al que mejor se veía en la generación de ideas futbolísticas como lo era Wilchez, y permitió el ingreso de uno que no mostró absolutamente nada. Por otro lado, Medel que jugó de 10, terminó por mostrar que no tiene nada que hacer en esa posición. Lo he dicho pero Basay  no parece entender, el ex Audax es un doble seis y como volante de salida no tiene nada que hacer en el Cacique. Al finalizar el encuentro fue sacado por el entrenador. En su sustitución ingresó el joven Matthías Villanueva de escasas oportunidades y seguramente de enormes ganas de defender la camiseta del Popular.

En cuanto a oportunidades de gol, el Albo tuvo un poste de Cabrera y una jugada de Muñoz, pero nada más… Dos situaciones que hablan a claras luces de la escasa jerarquía de un plantel que ve como la derrota se presenta frente a sus narices y no son capaces de sobreponerse a una situación adversa.

domingo, 18 de septiembre de 2011

EN EL 18: LAS PENAS DEL FÚTBOL SE PASAN... TOMANDO


Hace justamente una semana los hinchas coincidíamos en que el Colo Colo de Basay estaba dando muestras de un cambio rotundo frente a los magros resultados de los procesos anteriores. El apretado triunfo frente a Unión Española parecía ser un excelente antecedente de lo que se espera de Colo Colo. Que si bien mostró debilidades y errores a corregir, también evidenció aquello que todo hincha espera de su equipo. Reponerse de la adversidad y revertir el desfavorable marcador.

Sin embargo poco duró la alegría. La realidad nos hacia ubicarnos en el sitial que aun ostentamos: La de un equipo que le falta muchísimo por trabajar. En el duelo ante Unión La Calera en un 17 de septiembre en el Estadio Santa Laura todo fue un triste y deplorable espectáculo. Unos cinco mil hinchas fueron testigos de un Colo Colo deslavado y sin categoría.

Durante la semana se especuló que el Popular saldría con todo frente a los Caleranos, sin embargo nada de eso nos eximió de una estrepitosa derrota. El Chapa Fuenzalida quién ingresó como un puntero por derecha, quedando en la banca el ya recuperado pájaro Gutiérrez. Sumado a una –supuesta- mentirosa línea de cuatro en defensa. Evidenciaban que Colo Colo salía a la cancha con una clara disposición ofensiva.

En los primeros cuarenta y cinco minutos el Cacique mostró gravísimos errores. A ratos pareció ver el equipo de Cagna o del Tolo Gallego en cancha. Justamente cuando uno pide que sean los más experimentados los que pongan su calidad y su categoría en el campo de juego, resulta que son ellos mismos lo que nos llevan a quedar en desventaja. El mundialista Rodrigo Millar, muy alabado durante las últimas semanas, mostró que él no puede encargarse –en exclusividad- de la contención Alba. Es por eso que he venido persistentemente sosteniendo en columnas anteriores que debemos tener un especialista en aquella ubicación.

Por su parte, Andrés Scotti, mundialista y campeón de América con la celeste, resulta que su lentitud no da garantía frente a un equipo que queda al desnudo cuando se va al ataque. El ex capitán fue fácilmente superado ante un equipo Calerano que de manera ordenada y aprovechando las dudas de la defensa del Cacique, supo aprovechar y ponerse rápidamente en ventaja.

Si lo anterior no fuera poco, Sebastián Toro, el que hace unos años pintaba para crack, desde hace un tiempo muestra que tiene demasiado que trabajar. Fundamentalmente en lo mental. Se le ve grueso, lento y sin timing. Por la izquierda casi siempre fue gravemente superado. El Quili Vilches tampoco tuvo un buen partido, constituyendo una defensa desastrosa.

Durante el primer tiempo todo estuvo a favor de los rivales. Las claras oportunidades que tuvimos, las desaprovechamos de manera inexplicable. Fuenzalida, Muñoz y Paredes se lo perdían solos. Y las que tuvieron ellos fueron concretadas. De esa manera nos fuimos con una desventaja de 0 a 2.

La segunda fracción se iniciaba con dos sustituciones. La salida de Scotti por el multicampeón Luís Mena, y Luís Pavez por un muy deslucido Boris Rieloff fueron la apuesta de la banca del Cacique. Pero nada de eso resultó.

Si el primer tiempo había sido malo, el segundo fue peor. Colo Colo no supo ni pudo llegar con la misma intensidad. A los once minutos del complemento se producía el 0 a 3 y con eso ya poco y nada se podía hacer. Como si lo anterior no fuera suficiente, Sebastián Toro se iba a las duchas por doble tarjeta amarilla. Y Mauro Olivi, quien se había constituido como el mejor de la primera etapa, no lograba mantener el rendimiento mostrado. El mejor refuerzo del clausura desapareció de la cancha y terminó por ser expulsado luego de una manotazo al rival.

A esas alturas la atención de la parcialidad alba era ver como por el sector Andes pasaban dos “hinchas” Colocolinos que corrían de galería sur hacia el norte con un lienzo de la barra cementera y la fuerza pública se avocaba a buscar responsables de aquel hecho. Los tontitos de siempre que nada aportan al fútbol.

En conclusión, la jornada de este sábado fue un triste y penoso espectáculo para los Colocolinos que acudimos con la esperanza de ver un renovado Colo Colo. Ivo Basay deberá en esta semana sacar importantes conclusiones. A mi juicio, dos son las que se vienen repitiendo: Primero. Buscar una línea defensiva de mayor anticipación y rapidez en coberturas. Queda claro que no tenemos los jugadores para formar una defensa de tres componentes. Segundo. Es primordial que  la contención esté integrada –al menos- por un especialista en la posición.

El próximo desafío es Cobreloa en Calama. Esperemos que las penas del fútbol  -esta vez- se pasen con fútbol. Por ahora solo queda seguir disfrutando del 18 con una dolorosa derrota que no debió ser.